Lamioxin y la cascada de Gujuli

Publicado: 23 mayo, 2007 en Araba
 
  Vamos a descubrir dos nuevos parajes; mágicos los dos y en torno a un mismo elemento: el agua. Una buena excusa para pasar la mañana fuera de casa, vamos a visitar la cascada de Gujuli y la laguna de Lamioxin, allí donde habitan las "Lamias".
 
  Para acceder a la cascada, iremos hasta el pueblo alavés de Gujuli; y nos dirigiremos hasta la iglesia para dejar allí el coche. Por debajo de la iglesia sigue una pista adelante, en la que un cartel nos indica que por ahí se va al salto. Tras un centenar de metros encontraremos una barrera giratoria por la que deberemos pasar, para después cruzar las vías del tren. Inmediatamente nos encontraremos con un estrecho sendero, y ya a nuestra derecha, la preciosa cascada. La mejor época para visitarla, suele ser tras fuertes lluvias, ya que  sino no es muy abundante el caudal.
 
  Ahora volveremos al coche para seguir por la carretera general en dirección a Izarra. Sin haber hecho apenas un kilómetro, encontramos una señal que nos indica la cercanía del "Mirador de la cascada de Gujuli"; aquí giramos a la izquierda y dejamos el coche en un remanso de la pista. Seguimos la pista cuesta abajo, que enseguida se convierte en una senda que nos lleva entre prados. Ya a lo lejos comenzamos a ver el "balcón" del mirador. Subimos las escaleras y "voilá", otra perfecta panorámica sobre la cascada de Gujuli y el circo que conforma.
 
  Una vez más volveremos al coche, tras haber sacado unas cuantas fotos ya y nos dirigiremos en busca del plato fuerte de la jornada: la Laguna de Lamioxin. Seguimos por la carretera en dirección a Izarra y aparcamos el coche en la entrada del abandonado colegio inglés de Izarra. Volvemos a pie una centena de metros atrás y cogemos a nuestra derecha un sendero que se adentra en el bosque y que viene señalado con el cartel del parque natural del Gorbea. Seguimos el sendero, sin coger desvío alguno, siempre por el camino más pisado y en sentido descendente; y en unos 25 minutos comenzamos a escuchar el croar de las ranas que nos anuncia que nos estamos acercando a Lamioxin. El por qué del nombre de este lugar está muy claro: cuenta la leyenda que aquí habitan las lamías; son las sirenas de la mitología vasca, que habitan en ríos y lagunas, y que tienen pies de pato en vez de la cola de pez. Se dice que con su canto han cautivado a muchos hombres del lugar; y que se los han llevado con éllas sin que se volviera a saber nada de estas personas. Así que si véis a alguna, tener cuidado, y no os acerquéis demasiado…  Lo cierto es que según llegamos a la laguna, la vista sobre ella es cada vez mayor, y el lugar invita a pensar en la magia mitológica. Se trata de un lugar solitario, en el que en un día de niebla cualquier leyenda puede parecer volverse realidad. Es posible rodear casi toda la laguna por un sendero que la bordea.
 
  Os pongo un mapa de la zona y unas cuantas fotos, que estoy seguro, os animarán a visitar el lugar.
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comentarios
  1. Mikel dice:

    Joder ke wapa es la balsa esa!! Ke fotogenica!!

  2. Mikel dice:

    El comentario anterior es mio. Al space ni caso, que no se puede entrar.

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