Crucero por Noruega.

Publicado: 1 octubre, 2011 en Viajes

Este año, para celebrar nuestra boda, nos fuimos a hacer un crucero por los fiordos Noruegos. Era un viaje que tenía muchas ganas de hacer, por un lado me atraía probar lo de viajar en un crucero y por otro me fascinaba la naturaleza de Noruega con sus fiordos y cascadas.

Así pues, el 22 de Julio salimos en avión desde Bilbao, haciendo escala en Bruselas para terminar en Copenhage (Dinamarca). El aeropuerto queda un poco lejos de la ciudad, así que cojimos el tren, que al principio resulta un poco lioso hasta que te haces a su funcionamiento. Menos mal que hay ayudantes en el aeropuerto que te explican como funciona lo de los tickets en inglés…

Una vez en la ciudad, nos hospedamos en el hotel Best Western Richmond, un hotel normalucho; pero al menos era de los más céntricos y económicos (aún así caro, que el norte de Europa está carillo…). Impresiona ver como casi todo el mundo se desplaza en bicicleta a través de esta ciudad, y apenas hay tráfico. El resto del día lo utilizamos para visitar la zona del Tívoli, el centro de la ciudad , los canales y el palacio de Christiansborg.

La bici es el medio de transporte por excelencia.

Palacio de Christiansborg.

Ayuntamiento.

Parque de atracciones del Tivoli.

Uno de los canales de Copenhage.

 Video: CruceroNoruega1

El 23 de Julio, como el embarque lo teníamos hacia la hora de comer; aprovechamos el tiempo al máximo para visitar el jardín botánico y el castillo de Rosenborg; a pesar de pasarnos la mañana bajo el paraguas, realmente mereció la pena… Y después ¡a embarcar!

Jardín botánico.

Encontraremos una gran variedad de plantas.

Castillo de Rosenborg.

Video: Qué os voy a decir del barco, en nuestro caso el Costa Luminosa… pues que deslumbra elegancia por todos lados y que tienes de todo: teatro, cine 4D, casino, dos piscinas, gimnasio, spa, un montón de bares, mini golf, e.t.c. Pero eso sí, está montado todo para ganar dinero, las copas no son nada baratas y te cobran por casi todo; así que si os váis de crucero, os recomendaría coger un todo incluido.

Deslumbra por su elegancia.

Mini-golf del barco.

El día 24 fue entero de navegación, así que lo dedicamos a disfrutar del barco: que si al jacuzzi, luego un chocolatito caliente, una partida al bingo… La verdad que en el barco siempre hay actuaciones para ver y cosas que hacer; era increíble ver lo incombustibles que eran los chavales del grupo de animación del barco.

El salón donde se hacían actuaciones y partidas de bingo.

Jacuzzi.

Piscina.

Y el 25 por fin pisamos tierra Noruega en Flam. Lo primero que hacemos al llegar es comprar billetes para el famoso tren que sube a Myrdal, ya que enseguida se ocupan todas las plazas. Después, queríamos haber hecho un safari por el mar, pero el día estaba lluvioso y nos decidimos a visitar Gudvanger y el campamento Vikingo. Lo cierto es que no merece mucho la pena el campamento, ya que todavía no tienen muchas construcciones hechas, pero al menos nos invitaron a unos creps.

Llegamos a Flam.

Campamento vikingo.

Barca vikinga.

El tiempo no estaba de nuestro lado...

Luego volvimos a Flam a través de unos 16km de túneles en el autobús y tras visitar el museo del ferrocarril (gratuito), subimos al tren para dirigirnos a Myrdal. En el trayecto se ven muchas cascadas, pero la más impresionante es la de Kjosfossen; eso si, paramos el tiempo justo para sacar la foto corriendo y volver al tren. Cuando se llega a Myrdal lo mejor es ni bajar del tren para hacer el viaje de regreso, ya que encima te puedes quedar sin asiento como nos pasó por ir al baño…madre mía…

En el museo del ferrocarril.

El museo del ferrocarril.

La estación de tren.

En la famosa cascada.

Volvemos al barco.

Día 26, visita a Hellesylt y Geiranger, sin duda alguna hubiera sido el día más interesante de no ser por el mal tiempo que no nos dejó disfrutar de las vistas. Bajamos del barco en lanchas y nos plantamos en el centro de Hellesylt, donde una gran cascada nos da la bienvenida. En el mismo centro del pueblo cojemos el bus, y nos dirijimos a Hornindal; donde se encuentra el lago más profundo de Europa (514m.). En el camino nos pararon en un curioso puente para contarnos la leyenda de que los hombres antes de casarse, hacían pasar a las mujeres por una piedra agujereada, y si no conseguían pasar por el agujero, no se casaban porque quería decir que estaban embarazadas de otro hombre.

Junto a la cascada de Hellesylt.

El agujero por donde tenían que pasar las prometidas.

Junto al lago más profundo de Europa.

Museo de la radio en Hornindal.

Tras visitar Hornindal, paramos en Stryn; un pueblo bastante comercial pero atractivo a la vez, repleto de casas coloreadas y un antiguo puente de madera. Después tocaría la visita al parque natural de Jostedalsbreen donde se explica la vida del glaciar. Una visita al museo, unas fotos en el lago y… camino hacia el monte Danisba. Pasamos junto a unos ibones helados cuando nos acercamos a la montaña y el propio autobús nos sube hasta la mismísima cima por una estrecha pista de grava. Arriba vemos montones de hitos que en este caso no indican el camino a seguir; son la consecuencia de una costumbre que hace creer que si haces un montón de piedras allí, tu alma volverá a ese lugar cuando mueras. La cima parece ser un increíble mirador, ya que el suelo se ve cientos de metros más abajo, lástima que la niebla no nos dejó apreciarlo bien…

Stryn.

Casas en Stryn.

El famoso tractor emblema de la marca de ropa Mood´s.

Centro de interpretación del parque.

El lago junto al museo.

En la cima del Danisba.

Nosotros también hicimos nuestro montoncito.

Y del Danisba bajamos a Geiranger por un “precioso” puerto de montaña. Ver el fiordo de Geiranger desde lo alto es impresionante. Cuando zarpamos con el barco, ésta fue una de las navegaciones más interesantes por un fiordo; ya que veríamos las famosas cascadas de las Siete hermanas y el Pretendiente. Por algo este fiordo es patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

Bajamos a Geiranger.

El trol, pilar de la mitología nórdica.

Toca subir a la lancha que nos llevará hasta el barco.

Nos despedimos del fiordo.

El Pretendiente.

Las Siete Hermanas.

El video:

El día 27 visitamos Bergen, la segunda ciudad más grande de Noruega. El centro de la ciudad se puede visitar entero a pie, nosotros así lo hicimos y nos permitió ver la mayoría de edificios y lugares singulares: el parque central con su lago, la biblioteca, el kiosko, la universidad y el museo, las calles de Olav y Christies con sus tiendas… pero ante todo lo que no hay que perderse es el Bryggen y el muelle Hanseático (patrimonio de la UNESCO), antiguas casas de madera que pertenecieron a los comerciantes de la liga hanseática y que ya han sufrido varios incendios desde que se formara el barrio en el año 1.360. Así mismo también visitamos el castillo de Haakon y después volvimos a comer en el mercado del pescado, donde podremos degustar el mejor pescado noruego, incluida la carne de ballena. Tras disfrutar del menú variado de pescado, nos dirijimos al funicular Floibanen.¡Había unas colas impresionantes! Así que decidimos subir andando, no merece la pena esperar tanta cola… A la bajada aprovechamos para visitar el casco antiguo y la catedral, y de allí ya, vuelta al barco.

Parece que el Slackline está introducido en la cultura de Noruega.

Agua por todas partes.

El pueblo estaba muy afectado por la matanza de Oslo.

La iglesia, cercana a la universidad.

Castillo de Haakon.

Las famosas casa del muelle Hanseático.

Mercado del pescado.

Las colas del Floibanen.

El casco antiguo.

La catedral.

Kiosko.

Laguna artificial en el centro de Bergen.

 

El video: Bergen

Día 28, como había una carrera de veleros, en vez de dejarnos en Stavanger nos dejan en otro pueblo cercano; en el que subimos a un barco turístico que nos lleva hasta las paredes del famoso púlpito o Preikestolen. Más de 600 metros de pared sobre nosotros resultan impresionantes de verdad, pero la dichosa niebla no nos deja ver nada más que la silueta del púlpito entre la espesura.

Adentrándonos en el fiordo.

La cueva de Los Ladrones.

Estas cabras estaban bajo una inmensa pared, en un lugar solamente accesible en barco.

Otra conocida cascada.

Ahí en medio, entre la niebla, está el Púlpito.

Al regresar Nuria se encuentra mal y decide quedarse en el crucero, así que me voy solo a ver Stavanger después. Al igual que en Bergen, hay un laguito en medio del pueblo. Después me voy a visitar la catedral y de allí al puerto donde se encuentran “aparcados” todos los veleros y huele a parrillada de carne de reno. Es día de fiesta en Stavanger. Después me doy un paseo por el casco antiguo, con sus típicas casas blancas de madera y suelo adoquinado y tras sacar unas cuantas fotos, me vuelvo al barco.

Casas en el muelle de Stavanger.

En Stavanger también estaban muy afectados por lo de Oslo.

La catedral.

Ese día se podían ver unos barcos de película.

El casco antiguo de Stavanger.

Una torre vigila la ciudad desde lo alto.

El video: Stavanger

El día 29, aunque nuestro supuesto destino era Oslo, debido a la trágica matanza ocurrida casi una semana antes; nos cambiaron de destino y fuimos a Kristiansand, lugar de veraneo de los noruegos. Con Nuria en mejores condiciones, una vez más nos decidimos a recorrer el centro a pie. El casco histórico es un cuadrado perfecto, con calles perpendiculares y casas blancas en su mayoría. Nos acercamos hasta la catedral y después vamos a la parte más alta de la ciudad, donde hay un precioso parque con lagunas donde bañarse y pasear. Al regresar damos un rodeo pasando por el puerto deportivo, la playa de Kristiansand y el fuerte. Aunque haya playa, no os penséis que el agua está precisamente caliente…

Esta es la primera imagen que tenemos de Kristiansand al llegar.

Catedral.

En "El Cuadrado".

Las lagunas donde algunos van a pasear y otros a bañarse.

Nenúfares.

El cañón del mirador.

Con nuestros amigos Carmen y Andrés, saludos desde aquí.

Nos acercamos a la playa de Kristiansand.

El fuerte.

El alce, uno de los símbolos noruegos.

El video: Kristiansand.

Y por fin llegó el día 30, el día del regreso. Tras dejar el barco con algo de pena, como nos sobraba tiempo, decidimos ir a visitar lo que nos faltaba en Copenhage: la Ciudadela y la Sirenita. La verdad es que la famosísima escultura me sorprendió, pero no por ser increíble; sino porque está en un lugar que no luce demasiado y porque me esperaba otra cosa de élla. Y después de un largo paseo con las maletas a cuestas, tomamos el tren de regreso al aeropuerto y emprendimos la vuelta a Bilbao, agur Noruega.

La entrada a la ciudadela.

Iglesia de Sant Alban.

La Sirenita.

El video:Copenhage III

comentarios
  1. Andua dice:

    A mi desde luego que ya me dais envidia… . Solo he estado por trabajo 3 veces por allí arriba y de eso hace muchos años. Ya nos gustaría un viajecito como el vuestro.
    Saludos

    • nuria dice:

      esta muy bien redactado, aunque fotos hay algunas más bonitas que podias aver puesto,jejeje. ahora en serio, fue un viaje “inusual” tal y como lo calificaron los del barco, pero bueno, no todo podía saler perfecto!!aunque dificil de olvidar…

  2. Atreyu dice:

    Me ha encantado el viaje. Me alegro que día a día el tiempo parecía que mejoraba un poco y hemos llegado a ver cielos azules.
    Enhorabuena también por la boda, pronto los pequeñines, ¿EH?…. Ja ja ja ja ja.

  3. Zieft dice:

    A mi lo de los cruceros no me termina de llamar, pero Noruega tiene una pinta increible!!

    • Rotaetxe dice:

      Para probar una vez en la vida, la verdad que no está mal lo del crucero. Lo bueno es que visitas un sitio, te vas a la cama y al día siguiente te despiertas en otro. Ahora, para irme todos los años a hacer uno, como que tampoco.

  4. Niknik dice:

    De lo que se entera uno… jejejejejeje

  5. pmmp dice:

    Hola Iván, soy Pedro, de Mallorca.

    Grandes recuerdos tengo de Noruega. Como te comenté cuando estuvimos en Picos yo también hice mi viaje de bodas allí. Aunque yo “por tierra” a mi aire y haciendo algun que otro pateo corto.

    Noruega es un pais desde el punto de vista de naturaleza espectacular y para hacer monte a los que nos gusta no nos bastarían 4 vidas para hacerlo todo jeje. La “pega” allí es el tiempo que la mayoría de los días hace malo. Yo la verdad es que no me puedo quejar porque de 7 días que estuve allí solo me llovió los dos ultimos (cosa rara) . Me quedé con las ganas de pisar el glaciar porque fue el día que estuvo lloviendo (también fue el día que fui a Geiranger). Imaginate que como estabamos en verano y no se hace de noche para por lo menos sacar un par de fotos del glaciar me fui para allà a las 11 de la noche que fue cuando dejó de llover jeje.

    A ver si coincidimos este próximo año.

    Saludos

    • Rotaetxe dice:

      Yo también me prometí a mi mismo que si volvía sería en un plan más “mochilero”. Quedaron muchas cosas por ver y la verdad que todo aquello es increíble. A ver si volvemos a quedar este año que viene para hacer otra invernal!!

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