Peñalba de Lérdano por el portillo de Avellaneda.

Publicado: 16 enero, 2015 en Burgos
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Kepa F., antiguo compañero de trabajo, me propone que le lleve a una interesante salida de montaña. Intento pensar en un lugar relativamente cercano, pero poco conocido por la gente; e inmediatamente se me viene una idea a la cabeza: subir al Peñalba de Lérdano por el Portillo de Avellaneda y bajar por el portillo de Lérdano, visitando las cuevas de Santa Cecilia y Lérdano y el monolito del As de Bastos. Su hermano nos acompañará en esta aventura también; en la que afrontaremos un desnivel de casi 1000 metros en apenas 13,5km. La Sierra Magdalena o Montes de La Peña no son fáciles de caminar, pero realmente nos sorprenderán…

Mapa.

Mapa.

Perfil de la ruta.

Perfil de la ruta.

La Aldea de Anzó (515m.), en pleno Valle de Mena, es nuestro punto de partida. Dejando el coche junto a la iglesia, tomamos la pista que asciende suavemente al suroeste; dirigiéndose hacia las paredes de la sierra. La cueva de Santa Cecilia, perforando la parte baja de la pared, nos sirve de referencia para seguir el camino que avanza en perpendicular con respecto a los Montes de La Peña. Poco a poco la pendiente se acentúa y terminamos abandonando el claro sendero, para seguir los hitos que nos llevan directamente a la cueva por una empinadísima ladera.

Curioso banco en el pueblo.

Curioso banco en el pueblo.

Seguiremos los hitos por una fuerte pendiente.

Seguiremos los hitos por una fuerte pendiente.

Último tramo de la ladera antes de llegar a la cueva.

Último tramo de la ladera antes de llegar a la cueva.

Al llegar a la cueva de Santa Cecilia (990m), unas vacas que están en su interior se asustan y salen en estampida… la verdad que no sé quién se asustó más, si ellas o nosotros… Entramos al interior para investigar un poco, aunque es una cueva que tampoco tiene mucho que mostrar. Tras salir de élla, pegados a la pared, avanzamos por donde mejor podemos hacia poniente; es un tramo bastante incómodo debido a la inclinación de la ladera y la alta hierba. Tras casi un kilómetro, se alcanza la brecha abierta en la pared, por la que se asciende al portillo de Avellaneda. Aunque el acceso evidente parezca ser por el canal de la derecha, hay que ir hacia el de la izquierda; ya que si no nos meteríamos en un canal con una salida final muy estrecha y vertical. De esta forma por el canal de la izquierda llegamos a un primer resalte, que se supera por una bira herbosa; para después llegar a otro resalte en el que hay una clavija que utilizaremos a modo de peldaño. A continuación vienen unas sencillas trepadas en las que nos ayudaremos de las manos y una vez superadas terminamos llegando al portillo, donde un viento helador nos da la bienvenida.

Los hermanos Fuertes en la cueva de Santa Cecilia.

Los hermanos Fuertes en la cueva de Santa Cecilia.

Salida de la cueva desde el interior.

Salida de la cueva desde el interior.

La progresión hacia el portillo es incómoda.

La progresión hacia el portillo es incómoda.

La brecha se divide en dos canales, nosotros por el de la izquierda.

La brecha se divide en dos canales, nosotros por el de la izquierda.

Clavija en paso clave.

Clavija en paso clave.

Vistas al Valle de Losa.

Vistas al Valle de Losa.

Decidimos ponernos las chaquetas y aprovechamos para comer y beber algo. Unos metros más adelante encontramos la salida del canal derecho de Avellaneda; parece complicadilla, así que mejor subir por donde lo hemos hecho nosotros. Retomamos la marcha poniendo rumbo al Peñalba de Lérdano; para ello decidimos avanzar a media ladera en vez de hacerlo por la cresta, ya que no vamos a tener vistas y además nos encontraríamos con algún destrepe. Este tramo se hace sin un sendero aparente y resulta un tanto pesado; pero lo único que tenemos que hacer es ir manteniendo la altitud para no tener problemas de orientación (W-SW). Tras superar un pequeño bosque salimos a la base rocosa del Peñalba, donde se encuentra el conocido gendarme del As de Bastos. A partir de aquí toca ascender de nuevo (NW), dejando el monolito a nuestra izquierda y siguiendo el evidente sendero que lleva hasta la cima. Al llegar arriba (Peñalba de Lérdano, 1244m.), nos encontramos un buzón del Tajahierro y otro del Larrañeta; además del vértice geodésico.

Salida complicada del canal derecho.

Salida complicada del canal derecho.

Mirada atrás al tramo recorrido desde el portillo de Avellaneda.

Mirada atrás al tramo recorrido desde el portillo de Avellaneda.

Base rocosa; a la derecha el As de Bastos.

Base rocosa; a la derecha el As de Bastos.

Llegamos al As de Bastos.

Llegamos al As de Bastos.

Bonita silueta la del monolito.

Bonita silueta la del monolito.

Foto de equipo en la cima.

Foto de equipo en la cima.

Panorámica al Valle de Mena.

Panorámica al Valle de Mena.

Aguantamos un rato en la cima esperando a ver si levanta la niebla, para disfrutar de la gran panorámica que hay sobre los Valles de Mena y Losa mientras comemos un aperitivo. Como no levanta, continuamos hacia el portillo de Lérdano (W-SW) por un sendero que lleva hasta el mismo collado (1136m.). Aquí tomamos el sendero de bajada (N-NW), el cual pasa junto a la boca de la cueva de Lérdano tras un centenar de metros. Hay que estar atentos si queremos visitarla, ya que la entrada se encuentra tras unos arbustos. Así que nos colocamos los frontales y nos adentramos en una primera sala en la que observamos alguna colada y curiosas formaciones, además de varios murciélagos descansando en la amplia bóveda. A continuación volvemos hacia la entrada, donde se encuentra la entrada a otra sala por una rampa. Tras un pequeño destrepe junto a una columna, encontramos el agujero que da acceso a la sala principal, para lo cual habría que rapelar. Al otro lado se ve una impresionante columna.

Seguimos el sendero hacia el portillo de Lérdano.

Seguimos el sendero hacia el portillo de Lérdano.

Entrada a la cueva de Lérdano.

Entrada a la cueva de Lérdano.

Encontramos una gran bóveda en el interior.

Encontramos una gran bóveda en el interior.

Murciélago.

Murciélago.

Coladas.

Coladas.

No deja de sorprendernos esta cavidad.

No deja de sorprendernos esta cavidad.

Impresionante columna en el acceso de la sala principal.

Impresionante columna en el acceso de la sala principal.

Tras recorrer todo lo que se puede recorrer en la cueva sin material, salimos de ella y seguimos el sendero de bajada, que se adentra en el bosque de hayas. Poco a poco el camino va girando al E-NE y terminamos abandonando el hayal a la altura de una campa con helechos. Cruzando la alambrada tomamos el sendero que lleva a El Vigo; allí seguiremos la pista unos metros a la derecha hasta encontrar otro camino, que a nuestra derecha, lleva de vuelta a Anzó. Mientras avanzamos por este cómodo camino sin apenas desnivel, observamos los Montes de la Peña sobre nosotros, adivinando el recorrido que hemos realizado. Buena ruta en buena compañía.

Descendemos por el hayedo.

Descendemos por el hayedo.

Una mirada al Tres Dedos al salir del bosque; se aprecia el corte del portillo de Avellaneda.

Una mirada al Tres Dedos al salir del bosque; se aprecia el corte del portillo de Avellaneda.

Despeja cuando salimos al descampado.

Despeja cuando salimos al descampado.

Por el camino que nos llevará de vuelta a Anzó.

Por el camino que nos llevará de vuelta a Anzó.

Mirada atrás a los Montes de la Peña cuando estamos finalizando la ruta.

Mirada atrás a los Montes de la Peña cuando estamos finalizando la ruta.

Llegamos a Anzó.

Llegamos a Anzó.


 

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8663962

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