Posts etiquetados ‘montes de la peña’

El Valle de Mena (Burgos) es un lugar que siempre nos guarda rincones singulares, como por ejemplo, el nacimiento del río Cadagua, la Lobera de Castrobarto o la Cueva de Aguasal; ingredientes principales de la ruta que hoy nos disponemos a realizar. Partiendo del pequeño pueblo de Cadagua, os propongo esta ruta circular de 24,5km y 1100 metros de ascenso acumulado que, ascendiendo por el antiguo puerto carretil de La Magdalena, sigue la línea marcada por las cimas de Canto Muriel, Cantonad, Brazuelo y Alto Corosma (Sierra de La Magdalena o Montes de la Peña); para abandonar el casco por un desconocido portillo que nos permite visitar la anteriormente mencionada cueva. Una ruta completa con mucho que ver, y un buen toque de aventura, ya que tendremos que hacer uso de nuestra intuición para escoger el mejor camino.

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Mapa.

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Perfil.

Para llegar a Cadagua si venimos de Bilbao por la CL-629, justo antes de comenzar a subir el puerto de El Cabrio, tomaremos la carretera que a nuestra izquierda lleva a Lezana de Mena, y de allí a nuestro punto de partida. Dejaremos el coche junto a la iglesia, ya que es la única explanada donde hay sitio para aparcar. Los primeros pasos vacilantes que anuncian pereza, nos llevan calle arriba (S) tras la fuente-lavadero, en busca del cementerio. Se abandona la pista hormigonada después y pasamos junto a un depósito de agua, para ya en el interior del bosque cruzar las vías del tren por un paso soterrado. Estas vías con las que luego tendremos más encuentros, son las que cubren la línea León-Bilbao de FEVE.

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Iglesia y fuente-lavadero de Cadagua.

Pronto el camino comienza a darnos pistas de su pasado carretil, enlosado y amplio; y es que lo cierto es que fue parte del Camino Real que hizo de lazo de unión entre meneses y losinos. Nos encontramos ascendiendo por el GR-85 (Ruta de los Sentidos), por verdes bosques que desaparecen al ir llegando al final del puerto. Es entonces cuando la calva y empinada ladera meridional del Canto Muriel se aparece ante nosotros (NW). Abandonando el camino nos enfrentamos a ella, pasando cuando la cuesta comienza a tumbarse junto a las ruinas de algún antiguo edificio que seguro sería para la custodia del puerto. Un perfecto balcón sobre el Valle de Mena. Continuamos en busca de la cúspide y coronamos la cima en el lugar que simplemente hay un pequeño hito de piedras: Canto Muriel (896m.).

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Seguimos el GR-85.

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Cuando subimos al Canto Muriel, el Portillejo queda detrás de nosotros, y entre medio, el Puerto de La Magdalena.

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Restos de edificación cerca de la cima de Canto Muriel.

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En la cima de Canto Muriel.

Ahora el caminante tendrá que seguir la línea de cortafuegos que se extiende hacia oriente, y después junto al cortado descender (NW) hacia el collado que nos separa del Cantonad. Al toparnos con la señal que limita el paso de una pista forestal, giramos a la derecha y llegamos casi sin esperarlo al foso de la Lobera de Castrobarto (835m), en medio de un bosque de hayas y acebos. Los muros de esta trampa que servía para dar caza al lobo, rondan los 300-400 metros y si ascendemos pegados al muro de nuestra derecha, llegaremos al cortado de la sierra sin problemas. Una vez que nos encontramos junto al abismo, seguimos el impresionante cortado hacia occidente, en busca de la cercana cima de Cantonad (953m), donde un hito de piedras indica el punto culminante. La panorámica sobre los montes de la sierra de Ordunte es total aquí.

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Visitando la lobera de Castrobarto.

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Seguiremos el muro derecho de la lobera.

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Cortados en las inmediaciones del Cantonad.

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Cima de Cantonad.

Ahora viene el tramo más laborioso de esta travesía, ya que tendremos que continuar durante casi 2,5km lo más pegados posible al cortado, pero buscando los huecos que nos deja la espesura del bosque para avanzar; ya que no hay un sendero claro. En este tramo pasaremos junto a los restos de una antigua borda o corral. La antena que se encuentra en la cima del Brazuelo nos orientará a modo de faro, para saber que cuando estemos cerca de ella tendremos que abandonar el cortado y girar hacia el sur. Pronto divisaremos el llamativo murete de piedras que avanza de norte a sur, comenzando en el mismo cortado y pasando muy cerca de la cima que nos disponemos a coronar; junto al cual ascenderemos para llegar a lo alto del Brazuelo (1075m). En la cima de la amplia meseta, una antena y vértice geodésico.

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Seguimos junto al cortado camino a Brazuelo.

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Restos de una borda.

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Atrás hemos dejado ya el Cantonad.

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La antena del Brazuelo nos guía a modo de faro.

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Tomamos el muro de piedras como referencia.

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Foto de equipo en la cima de Brazuelo.

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Antena en la cima de Brazuelo.

La marcha continúa hacia el extremo occidental de esta meseta, en un sencillo caminar entre suaves formas que hacen que pasemos de manera desapercibida por el alto de La Cueva (1064m) primero, y culminando en el Alto Corosma (1075m) después.
El caminante tendrá que bajar a la cercana Poza Tres Navas y desde ella continuar con la marcha hacia el cortado (N), cruzando un pinar. Cuando aviste un característico balcón calizo, deberá saber que a la izquierda de este se encuentra el antiguo portillo que utilizaremos para abandonar la meseta. No he conseguido encontrar referencias de este portillo, pero por la toponimia de los mapas del IGN, bien se podría llamar portillo de “El Rubio”. El sendero casi imperceptible, pierde altura en línea recta por este encajonamiento primero, y después gira a la derecha ceñido a la pared; hasta situarse justo bajo la entrada a la cueva de Aguasal (950m).

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Poza Tres Navas desde el Alto Corosma y el corredor del Brazuelo.

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Bonitas vistas desde el Alto Corosma.

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Buitres en el balcón calizo.

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El característico balcón que marca el acceso al portillo. El acceso quedaría en la esquina inferior izquierda de la foto.

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El sendero desciende recto primero.

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…y se pega a la pared después.

Para entrar a la cueva hay una cuerda instalada, ya que hay que trepar por una terraza bastante resbaladiza. La entrada tiene una forma ovalada y alargada, y el interior mantiene la misma forma durante un rato, resultando un tanto estrecha; pero con pequeñas hoyas que se abren a los lados. Vemos unos cuantos murciélagos y como tras un rato no llegamos a ninguna galería de interés, volvemos atrás para juntarnos con Mikel que nos espera fuera.

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Cuerda instalada para acceder a la cueva.

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En el interior de la cueva de Aguasal.

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Saliendo de la cueva.

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Mikel nos espera abajo mientras destrepamos con ayuda de la cuerda.

Tras valernos de la cuerda fija para destrepar desde la entrada de la cueva, descendemos barranco abajo por un suelo que dibuja un collage de hojarasca y piedras cubiertas de musgo (N-NW). Así llegaremos hasta unas rodadas en campo abierto que seguiremos hacia oriente, para después en el hayedo tomar una senda que, tras pasar por un collado (783m) nos llevará a cruzar las vías del FEVE. Al otro lado de la línea del ferrocarril se continúa por el camino que pierde altura hasta las afueras de Leciñana de Mena; allí en una bifurcación se toma el camino de la derecha para volver a encarar la sierra (S) y ganar altura por un camino empedrado, hasta situarnos casi a la par de las vías (640m). Es entonces cuando volvemos a girar hacia oriente y avanzamos paralelos a la línea de FEVE, cruzando hasta en dos ocasiones más las vías; siguiendo un cortafuegos que nos llevará hasta el apeadero de Cantonad.

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Perdemos altura por el fondo del barranco.

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Zoom al portillo “El Rubio”.

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Llegamos a la rodada al salir del bosque.

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Continuamos entre hayas.

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Cruzamos las vías.

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Avanzamos paralelos al ferrocarril por un cortafuegos.

Se pierde altura a continuación por el bosque, en busca de la pista que va de Lezana a Cadagua; enlazando con ella a la altura de una granja. Girando a la derecha y con el Canto Muriel sobre nosotros, proseguimos por el antiguo camino desde el que disfrutamos viendo corretear a un corzo en un descampado. Cruzamos las aguas del Cadagua sobre un antiguo puente y unos 300 metros después encontramos la entrada al nacimiento; marcada con poste indicador. A la derecha del descampado se encuentran los manantiales denominados “Fuentes del Cadagua” y al fondo bajo la pared, “El Bocarón” o “La Cencerrona”, portalón del que brotan las aguas y que recibe ese nombre por el ruido que se escucha en su interior. Cerca del Bocarón se halla también la “Cueva del Francés”. Normalmente si no es época de lluvias se puede acceder a las cavidades, pero hay que desenvolverse entre los grandes bloques de piedra.

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Vista de los Montes de la Peña cuando estamos llegando a Lezana.

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Llegando a las afueras de Lezana de Mena.

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Seguimos el viejo camino con el Canto Muriel frente a nosotros y el Pico Cantonad a su derecha.

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Puente sobre el Cadagua.

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Aguas del Cadagua.

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Fuentes del Cadagua.

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Descanso en las Fuentes del Cadagua.

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Acceso final a la cueva de la que manan las aguas del Cadagua.

Tras la merecida visita al lugar, se vuelve al camino principal que en pocos minutos ya nos lleva de vuelta a nuestro punto de partida: Cadagua.

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Destrepando entre bloques al abandonar la cueva.

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Llegamos a Cadagua, punto de partida.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13188218

Kepa F., antiguo compañero de trabajo, me propone que le lleve a una interesante salida de montaña. Intento pensar en un lugar relativamente cercano, pero poco conocido por la gente; e inmediatamente se me viene una idea a la cabeza: subir al Peñalba de Lérdano por el Portillo de Avellaneda y bajar por el portillo de Lérdano, visitando las cuevas de Santa Cecilia y Lérdano y el monolito del As de Bastos. Su hermano nos acompañará en esta aventura también; en la que afrontaremos un desnivel de casi 1000 metros en apenas 13,5km. La Sierra Magdalena o Montes de La Peña no son fáciles de caminar, pero realmente nos sorprenderán…

Mapa.

Mapa.

Perfil de la ruta.

Perfil de la ruta.

La Aldea de Anzó (515m.), en pleno Valle de Mena, es nuestro punto de partida. Dejando el coche junto a la iglesia, tomamos la pista que asciende suavemente al suroeste; dirigiéndose hacia las paredes de la sierra. La cueva de Santa Cecilia, perforando la parte baja de la pared, nos sirve de referencia para seguir el camino que avanza en perpendicular con respecto a los Montes de La Peña. Poco a poco la pendiente se acentúa y terminamos abandonando el claro sendero, para seguir los hitos que nos llevan directamente a la cueva por una empinadísima ladera.

Curioso banco en el pueblo.

Curioso banco en el pueblo.

Seguiremos los hitos por una fuerte pendiente.

Seguiremos los hitos por una fuerte pendiente.

Último tramo de la ladera antes de llegar a la cueva.

Último tramo de la ladera antes de llegar a la cueva.

Al llegar a la cueva de Santa Cecilia (990m), unas vacas que están en su interior se asustan y salen en estampida… la verdad que no sé quién se asustó más, si ellas o nosotros… Entramos al interior para investigar un poco, aunque es una cueva que tampoco tiene mucho que mostrar. Tras salir de élla, pegados a la pared, avanzamos por donde mejor podemos hacia poniente; es un tramo bastante incómodo debido a la inclinación de la ladera y la alta hierba. Tras casi un kilómetro, se alcanza la brecha abierta en la pared, por la que se asciende al portillo de Avellaneda. Aunque el acceso evidente parezca ser por el canal de la derecha, hay que ir hacia el de la izquierda; ya que si no nos meteríamos en un canal con una salida final muy estrecha y vertical. De esta forma por el canal de la izquierda llegamos a un primer resalte, que se supera por una bira herbosa; para después llegar a otro resalte en el que hay una clavija que utilizaremos a modo de peldaño. A continuación vienen unas sencillas trepadas en las que nos ayudaremos de las manos y una vez superadas terminamos llegando al portillo, donde un viento helador nos da la bienvenida.

Los hermanos Fuertes en la cueva de Santa Cecilia.

Los hermanos Fuertes en la cueva de Santa Cecilia.

Salida de la cueva desde el interior.

Salida de la cueva desde el interior.

La progresión hacia el portillo es incómoda.

La progresión hacia el portillo es incómoda.

La brecha se divide en dos canales, nosotros por el de la izquierda.

La brecha se divide en dos canales, nosotros por el de la izquierda.

Clavija en paso clave.

Clavija en paso clave.

Vistas al Valle de Losa.

Vistas al Valle de Losa.

Decidimos ponernos las chaquetas y aprovechamos para comer y beber algo. Unos metros más adelante encontramos la salida del canal derecho de Avellaneda; parece complicadilla, así que mejor subir por donde lo hemos hecho nosotros. Retomamos la marcha poniendo rumbo al Peñalba de Lérdano; para ello decidimos avanzar a media ladera en vez de hacerlo por la cresta, ya que no vamos a tener vistas y además nos encontraríamos con algún destrepe. Este tramo se hace sin un sendero aparente y resulta un tanto pesado; pero lo único que tenemos que hacer es ir manteniendo la altitud para no tener problemas de orientación (W-SW). Tras superar un pequeño bosque salimos a la base rocosa del Peñalba, donde se encuentra el conocido gendarme del As de Bastos. A partir de aquí toca ascender de nuevo (NW), dejando el monolito a nuestra izquierda y siguiendo el evidente sendero que lleva hasta la cima. Al llegar arriba (Peñalba de Lérdano, 1244m.), nos encontramos un buzón del Tajahierro y otro del Larrañeta; además del vértice geodésico.

Salida complicada del canal derecho.

Salida complicada del canal derecho.

Mirada atrás al tramo recorrido desde el portillo de Avellaneda.

Mirada atrás al tramo recorrido desde el portillo de Avellaneda.

Base rocosa; a la derecha el As de Bastos.

Base rocosa; a la derecha el As de Bastos.

Llegamos al As de Bastos.

Llegamos al As de Bastos.

Bonita silueta la del monolito.

Bonita silueta la del monolito.

Foto de equipo en la cima.

Foto de equipo en la cima.

Panorámica al Valle de Mena.

Panorámica al Valle de Mena.

Aguantamos un rato en la cima esperando a ver si levanta la niebla, para disfrutar de la gran panorámica que hay sobre los Valles de Mena y Losa mientras comemos un aperitivo. Como no levanta, continuamos hacia el portillo de Lérdano (W-SW) por un sendero que lleva hasta el mismo collado (1136m.). Aquí tomamos el sendero de bajada (N-NW), el cual pasa junto a la boca de la cueva de Lérdano tras un centenar de metros. Hay que estar atentos si queremos visitarla, ya que la entrada se encuentra tras unos arbustos. Así que nos colocamos los frontales y nos adentramos en una primera sala en la que observamos alguna colada y curiosas formaciones, además de varios murciélagos descansando en la amplia bóveda. A continuación volvemos hacia la entrada, donde se encuentra la entrada a otra sala por una rampa. Tras un pequeño destrepe junto a una columna, encontramos el agujero que da acceso a la sala principal, para lo cual habría que rapelar. Al otro lado se ve una impresionante columna.

Seguimos el sendero hacia el portillo de Lérdano.

Seguimos el sendero hacia el portillo de Lérdano.

Entrada a la cueva de Lérdano.

Entrada a la cueva de Lérdano.

Encontramos una gran bóveda en el interior.

Encontramos una gran bóveda en el interior.

Murciélago.

Murciélago.

Coladas.

Coladas.

No deja de sorprendernos esta cavidad.

No deja de sorprendernos esta cavidad.

Impresionante columna en el acceso de la sala principal.

Impresionante columna en el acceso de la sala principal.

Tras recorrer todo lo que se puede recorrer en la cueva sin material, salimos de ella y seguimos el sendero de bajada, que se adentra en el bosque de hayas. Poco a poco el camino va girando al E-NE y terminamos abandonando el hayal a la altura de una campa con helechos. Cruzando la alambrada tomamos el sendero que lleva a El Vigo; allí seguiremos la pista unos metros a la derecha hasta encontrar otro camino, que a nuestra derecha, lleva de vuelta a Anzó. Mientras avanzamos por este cómodo camino sin apenas desnivel, observamos los Montes de la Peña sobre nosotros, adivinando el recorrido que hemos realizado. Buena ruta en buena compañía.

Descendemos por el hayedo.

Descendemos por el hayedo.

Una mirada al Tres Dedos al salir del bosque; se aprecia el corte del portillo de Avellaneda.

Una mirada al Tres Dedos al salir del bosque; se aprecia el corte del portillo de Avellaneda.

Despeja cuando salimos al descampado.

Despeja cuando salimos al descampado.

Por el camino que nos llevará de vuelta a Anzó.

Por el camino que nos llevará de vuelta a Anzó.

Mirada atrás a los Montes de la Peña cuando estamos finalizando la ruta.

Mirada atrás a los Montes de la Peña cuando estamos finalizando la ruta.

Llegamos a Anzó.

Llegamos a Anzó.


 

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8663962