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23 de junio de 2015, había ganas de hacer una salida furgonetera en familia; pero teníamos que tener en cuenta al pequeño de la casa a la hora de elegir destino, ya que antes se mareaba bastante y además tenía que ser un lugar en el que él también pudiera disfrutar. Así que tenía que ser algo cerca de casa y que guste a los niños… ¿qué tal animales? Pues una vez realizada la ecuación el resultado parecía evidente: Santander para el primer día, con su Parque Marino de La Magdalena y la ermita de La Virgen del Mar con su playa, para el segundo. ¡Vamos allá!

Desde donde vivimos hasta la capital de Cantabria el viaje lleva poco más de una hora, aunque con un peque en la familia… los tiempos de viaje se duplican en ocasiones. Si mal no recuerdo, aparcamos en el parking de la Playa Camello, justo a la entrada de la península de La Magdalena; aunque por los alrededores del Sardinero también vimos muchas plazas libres para aparcar. Una vez dentro del famoso recinto, iniciamos el recorrido con la visita del parque marino, donde disfrutamos de la compañía de unos vergonzosos pingüinos, focas y leones marinos. A continuación y en el sentido de las agujas del reloj, caminamos por el Muelle de las Carabelas, donde tal y como su nombre lo indica encontramos 3 carabelas y una balsa de origen ecuatoriano. A pocos metros con semejanza a un platillo espacial, se encuentra también una burbuja de salvamento. Merece la pena leer los carteles de este “Museo El Hombre y La Mar”, que nos hablan de diferentes travesías oceánicas de investigación.

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Un poco de historia del recinto.

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Santander desde el parque marino.

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Disfrutando de la fauna marina.

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Los pingüinos se hacen de rogar.

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Los pingüinos con más detalle.

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Estos se dejan ver con más facilidad.

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Llegamos al Muelle de las Carabelas.

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La balsa.

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Otra perspectiva de las carabelas.

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Interesante leer la historia de los viajes de investigación.

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Burbuja de salvamento.

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La balsa desde otra perspectiva.

Pero prosigamos con nuestro paseo. Con vistas a la isla de Mouro, el camino nos lleva hasta el Palacio de La Magdalena. Esta obra de estilo ecléctico, fue un regalo de la ciudad al Rey Alfonso XIII, construida entre los años 1909 y 1911. Tras las fotos de rigor continuamos rodeando la península para bajar hasta la playa de “Bikinis”, curioso nombre, aunque parece que le va bien…

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Isla de Mouro.

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Palacio de La Magdalena.

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Playa Bikinis.

A continuación nos encontramos con una amplia zona de juego y esparcimiento, donde decidimos parar a comer algo y ya de paso, que el peque pudiera disfrutar con los juegos.

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Zona de juego.

Tras tomar un café, tomamos la pasarela de madera que atraviesa la Playa de Los Peligros, para seguir la línea de la costa, que resultó ser la guía perfecta hacia la Avenida de Severiano Ballesteros. Al final de esta calle encontramos edificios tan imponentes como el Palacio de Festivales de Cantabria y el planetario, junto a la Escuela Técnica Superior de Naútica. Aquí se inicia lo que podríamos considerar como el “paseo marítimo”, impregnado de cultura, con esculturas como el Monumento a José Hierro que juega con las dimensiones, o los Raqueros, curiosos personajes del siglo XIX que tiraban sus cabezas al agua en busca de pequeña fortuna. La Grúa de Piedra era el siguiente punto de parada imprescindible, testigo del pasado. Y desde este punto atravesamos los Jardines de Pereda en busca de la Catedral de Santander. Dedicada a Ntra. Sñra. de la Asunción, es principalmente de estilo gótico y fue construida entre los siglos XII y XIV. De allí, a través de las calles Calvo Sotelo e Isabel II nos acercamos al mercado, punto de encuentro de cualquier ciudad y con los mejores productos de la tierra al alcance de la mano; una visita obligada.

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Pasarela sobre la Playa de Los Peligros.

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Palacio de los festivales.

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Trabajos de altura.

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Planetario.

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Practicando vela cerca del paseo.

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Monumento a José Hierro.

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Los Raqueros.

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La Grúa de Piedra.

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Jardines de Pereda.

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Catedral.

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Productos de la tierra en el mercado.

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Mercado.

Hasta aquí las piernas ya tenían una buena caminata encima, así que después cogeríamos el transporte público para regresar al parking donde habíamos dejado la furgoneta; y desde allí, rumbo a la ermita de La Virgen del Mar, al noroeste de Santander.

Saliendo de la ciudad por la S-20, la abandonamos para unirnos a la CA-231 y después siempre hacia el norte, en la tercera rotonda se toma la salida de la Avenida Virgen del Mar y continuamos hasta el final, donde se encuentra el gran aparcamiento que precede a la playa y la ermita. En el aparcamiento hay un chiringuito y una taberna acogedora, donde además hay raciones para poder comer o cenar. Son pocas las plazas que hay con el suelo nivelado para poder dormir cómodos, aunque cerca hay un camping si no nos la queremos jugar.

Así pues, lo que quedaba de día lo pasamos visitando la ermita que se encuentra en la isla; un puente hace de único lazo de unión con la costa cuando sube la marea. El santuario muestra en su decoración una clara dedicación a la protección de la gente que vive del mar; con remos, redes y salvavidas en sus paredes. A continuación ascendimos a los cortados que hay tras la misma, abruptos, con unas panorámicas imponentes sobre la mar. Un lugar para la meditación. Según iba cayendo la tarde, los colores del cielo se tornaron rojizos; volvimos entonces a la furgoneta y después de sacar unas buenas fotos nos situamos en el punto más bajo del aparcamiento en busca de la llanura y protección del viento. Y qué os voy a decir de la noche… siempre que se duerme en un aparcamiento nos la jugamos a que aparezca algún gracioso haciendo trompos o cualquier otra tontería… o como fue nuestro caso, una pareja que estuvo discutiendo acaloradamente gran parte de la noche. Pero bueno, al final todo termina quedando en anécdota. También es cierto que antes de este aparcamiento hay otro que posiblemente sea bastante más tranquilo.

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Un puente hace de lazo de unión.

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La taberna y la playa en bajamar.

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La otra mitad de la playa.

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Ermita de La Virgen del Mar.

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La decoración delata la protección asignada a la Virgen.

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Panorámica de la ermita.

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Camino a los cortados.

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Abrupta costa.

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La tarde cae.

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El sol se esconde.

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El día siguiente lo aprovechamos disfrutando de la playa, ¿a qué niño no le gusta hacer castillos de arena y buscar cangrejos? Y también nos dimos un paseo por un parque con zona de juego que hay antes de llegar al aparcamiento de la playa. Por la tarde ya tocó el regreso a casa. Resumiendo, un buen plan para hacer en familia.

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Mapa del parque junto al aparcamiento.

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Panorámica en pleamar.

Mayo de 2015, comenzamos a estrenarnos en el mundo de los “furgoviajes”; y como toda aventura que se experimenta por primera vez, vamos cargados de nervios hasta “las cartolas”. Además, ya no somos solo 2 en la familia, así que hay que amoldarse a viajar con un “benjamín” que no te permite seguir un plan estricto. Al ser un mundo completamente nuevo para nosotros, decidimos escoger un destino cercano: Cantabria.

Nuestra primera parada en este caso fue el pueblo de Fontibre, famoso por llevar los méritos de encontrarse en él el nacimiento del río Ebro. Aunque esto no es del todo cierto, ya que el Ebro es un afluente del río Hijar, el cual nace en el Pico Tres Mares y tras esconderse bajo la tierra, surge de nuevo en Fontibre. Desde aquí, el Ebro recorrerá 930km hasta desembocar en el mar Mediterráneo, finalizando su trayecto en el famoso Delta del Ebro, después de pisar 7 comunidades autónomas: Cantabria, Castilla y León, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña.

Para llegar a Fontibre por la A-67 cogemos la salida de Reinosa y seguimos la CA-183 hasta llegar al pueblo; allí aparcamos en la Plaza del Ebro. Calle abajo pasamos junto a una gran maqueta que representa la geografía de la zona, y después pasando junto a la Posada Fontibre, llegamos al paseo que lleva al nacimiento. En el camino encontramos unas mesas y fuente que aprovecharemos para comer, y un poco más adelante el nacimiento con la Virgen del Pilar y la pequeña ermita. Hay varios carteles informativos, y en uno de ellos se nos indica que son 4 las surgencias que alimentan el nacimiento: La Fuentona, el Pozo de Los Muertos, Pozo del Medio y Las Fuentanucas. Rodeamos el nacimiento pasando a la otra vertiente del río y caminamos frente a una gran escultura para llegar al puente que nos lleva de nuevo hacia el pueblo. Ha sido un corto paseo que inspira tranquilidad.

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Aparcamos en la Plaza del Ebro.

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Maqueta del Ebro en Fontibre.

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Camino al nacimiento.

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Virgen del Pilar.

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La pequeña ermita.

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Nacimiento del Ebro.

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Pasamos junto a un monumento.

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Cruzamos el puente para regresar a la furgoneta.

Lo siguiente que hacemos es ir a ver Reinosa, conocido pueblo cántabro situado al oeste del embalse del Ebro; que lo cierto es que me dio la sensación de no estar nada aprovechado de cara al turismo con las posibilidades que tiene. Aparcamos junto al cementerio, un café en un bar que parecía seguir sumergido en los años 70 por su antiguo mobiliario; y después de paseo hacia la iglesia y el centro del pueblo, que es donde se encuentran los edificios más antiguos. Os dejo unas fotos para que os hagáis a la idea del estilo arquitectural. De regreso a la furgo compramos unos dulces típicos en “Casa Vejo”; si algo tienen bueno estos cántabros, son sus sobaos, quesadas y dulces varios sin duda alguna.

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Palacio en Reinosa.

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Paseando por las calles de Reinosa.

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Aires antiguos en Reinosa.

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Pesca en Reinosa.

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Centro de Reinosa.

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Coche de reparto de Casa Vejo.

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Edificio del Banco Santander en Reinosa.

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Edificio del teatro principal de Reinosa.

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Iglesia de San Sebastián.

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Ayuntamiento de Reinosa.

Abandonamos Reinosa en busca de la carretera CA-730, la cual rodea el pantano del Ebro por el sur. Hacemos una parada en Las Rozas de Valdearroyo, para ver la torre de la iglesia de Villanueva de Las Rozas, más conocida como la “Catedral de los Peces”. Esta iglesia fue sumergida en 1946 con la construcción del embalse; merece la pena detenerse a sacar unas fotos.

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“Catedral de los Peces”.

De allí continuamos hasta Arija, quería conocer el lugar de donde se coge la arena para el horno de vidrio flotado que tiene Guardian en Llodio. Accedimos hasta el extremo norte de la pequeña península (playa de Arija), unos metros más adelante que el camping, donde se puede estar tranquilos a escasos metros del agua. Aunque en este día soplaba el aire y había hasta oleaje… Abandonando el lugar pasamos por las instalaciones de la explotación arenera y continuamos rodeando todo el embalse hasta la N-623.

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Junto a la playa de Arija.

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Estación de Arija.

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Fábrica de Arija.

Nuestra idea era ir a dormir a Las Dunas de Liencres, así que conducimos hacia el norte, atravesando el increíble puerto del Escudo. Decir que en lo alto del puerto hay una pirámide, que realmente es un mausoleo construido por orden de Franco, donde se enterraron a varios cientos de soldados italianos que perecieron en la guerra civil. El enano de la familia comenzaba a estar cansado, y tuvimos que parar en Puente Viesgo a descansar. Allí merece la pena acercarse a la Vía Verde del Pas, a ver la antigua estación, la locomotora Reyerta (data del año 1913) y el edificio del ayuntamiento. Y si se quiere se puede disfrutar de un buen baño en el balneario también.

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Iglesia de San Miguel.

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Ayuntamiento de Puente Viesgo.

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Antigua estación de Puente Viesgo.

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Locomotora Reyerta.

Siguiente parada, parque natural de Las Dunas de Liencres. Teníamos entendido que es un lugar ideal para furgoneteros, pero nuestra experiencia no fue muy buena… primero bajamos hasta el parking a pie de playa, y vimos un cartel que por la ley de costas prohibía pernoctar allí; por lo que quisimos curarnos en salud y subimos al aparcamiento del pinar. Allí cenamos y nos vino otro furgonetero a contar que ahí no estábamos bien, que era mejor en la playa (por problemas con los vecinos del lugar); y para colmo luego un coche estuvo rondando varias veces por el lugar y el guarda aparcó justo detrás nuestro. Todo parecían señales que nos invitaban a marchar… Así que como no íbamos a dormir tranquilos, nos metimos otra kilometrada en busca de un buen sitio para dormir y acabamos en Islares, en un buen aparcadero herboso que hay entre el camping y el hotel spa Aisia. Allí nadie nos molestó.

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Parking superior de las Dunas de Liencres.

El amanecer fue tranquilo, con unas preciosas vistas sobre el Candina. Repetiría noche en este lugar. Además al tener el hotel cerca, pudimos ir a tomar un café. La siguiente parada del día sería Castro. Aparcamos junto a la plaza de toros y nos fuimos a recorrer el paseo marítimo. El plato fuerte sin duda alguna es la visita al castillo/faro ( s.XIII/XIX), ruinas de la iglesia de San Pedro (s. XII) e iglesia de Santa María (s.XIII). La iglesia de Santa María de la Asunción es el monumento gótico más importante de Cantabria y fue declarada bien de interés cultural en 1931. De allí bajamos al casco antiguo, visitando el yacimiento arqueológico de Flaviobriga y aprovechando a comer en un restaurante de la zona.

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Amanece en Islares.

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Vistas al Candina.

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Islares.

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Playa de Castro.

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Esculturas de niños bañándose en Castro.

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Iglesia de Santa María de la Asunción.

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Faro.

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Parte trasera de la iglesia de Santa María.

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Ruinas de la iglesia de San Pedro.

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El puerto de Castro.

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Vamos a la parte antigua.

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Yacimiento arqueológico.

Y esto fue todo, vuelta a la furgo y a casa; ya nos habíamos estrenado en el mundo camper, y de qué manera… Pero esto es como el chocolate, contra más comes, más quieres…

La Omañuela, León y Astorga.

Publicado: 11 febrero, 2014 en Viajes
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A finales de septiembre del año pasado, nos fuimos a pasar un fin de semana a León; y para ello escogimos como campamento base la casa rural Aguas Frías ( http://www.aguasfrias.info/ ) , en la perdida aldea de La Omañuela. Se trata de una casa del alquiler completo, pequeña pero lo suficientemente acojedora para una pareja. El mayor problema que nos podemos encontrar es el de aparcar, ya que en la casa hay sitio para dos coches bien ajustados; y en el pueblo poco más sitio encontraremos.

El primer día, empleamos la mañana en el viaje y acomodarnos en la casa. Tras comer allí mismo haciendo uso de la cocina, nos fuimos a León capital a pasar la tarde. Aparcamos cerca de la Plaza de Sto.Domingo, y al ser fin de semana no había que pagar OTA. Nuestros primeros pasos nos llevaron hacia la Basílica de San Isidoro y luego pasando por la Plaza Santo Martino, atravesamos el Barrio Romántico hasta llegar a la Calle Ancha, avenida principal del casco histórico.

Casa Rural Aguas Frías.

Casa Rural Aguas Frías.

Dejando atrás la basílica de San Isidoro.

Dejando atrás la basílica de San Isidoro.

Atravesando el barrio Romántico.

Atravesando el barrio Romántico.

Desde la Calle Ancha, subiendo a la izquierda llegamos a la Plaza de Regla; donde se encuentra la majestuosa Catedral de León (s.XIII, gótica). Rodeando la misma, nos acercamos a ver parte de la muralla romana de los siglos III-IV; y volviendo a la Calle Ancha, calle abajo encontramos la Plaza de San Marcelo, donde están situados dos edificios tan famosos como el Palacio de Los Guzmanes y la Casa Botines ( 1.892-93 Gaudí, neogótico). Por suerte pudimos entrar a la Casa Botines y ver una exposición relacionada con las momias.

Catedral de León.

Catedral de León.

Portada de la catedral de León.

Portada de la catedral de León.

La catedral de noche.

La catedral de noche.

Visitamos la muralla tras la catedral.

Visitamos la muralla tras la catedral.

Escultura de camino a la calle Ancha.

Escultura de camino a la calle Ancha.

Lateral del Palacio de Los Guzmanes.

Lateral del Palacio de Los Guzmanes.

Casa Botines.

Casa Botines.

Casa Botines al anochecer.

Casa Botines al anochecer.

El Palacio de los Guzmanes en la nocturnidad.

El Palacio de los Guzmanes en la nocturnidad.

Pasamos a la plaza que hay al otro lado de la calle para adentrarnos en el Barrio Húmedo, famoso por el tapeo. Paseando entre calles llegamos a la parroquia de Ntra. Sñra. Del Mercado, para desde ella subir a la Plaza Mayor, donde paramos a tomar una cerveza en un acojedor pub. A la noche volveríamos a cenar a esta plaza aprovechando que era la Feria de la Morcilla, coincidiendo con las Fiestas de San Froilán. Pero antes que eso fuimos a visitar las murallas de la ciudad, y de casualidad nos topamos con el Acto de Entrega y Recogida de Las 100 Doncellas. Se trata de una ceremonia que nos traslada a los tiempos en los que los musulmanes reinaban en España; en la que cien doncellas guiadas por una sotadera, eran entregadas a los principes musulmanes a cambio de que no atacaran la ciudad. Es algo curioso de ver.

Pasamos por la plaza que hay al otro lado de la calle.

Pasamos por la plaza que hay al otro lado de la calle.

Ntra. Sñra. del Mercado.

Ntra. Sñra. del Mercado.

Plaza Mayor.

Plaza Mayor.

Tomamos algo en el pub.

Tomamos algo en el pub.

Visitando las murallas.

Visitando las murallas.

Ceremonia de las 100 doncellas.

Ceremonia de las 100 doncellas.

Y por último como os he comentado, nos fuimos a la Plaza Mayor a cenar morcilla; pero ojo, que la morcilla no se servía embutida como estamos acostumbrados y la hacían hasta acompañada de manzana. Luego también quisimos probar alguna tapa por los bares, pero eso ya fue demasiado… ¡menudas raciones! Ahora ya sé por qué tiene tanta fama León con las tapas… Así que con la tripa bien llena tuvimos que tocar retirada y regresar a la casa rural.

Al día siguiente tomamos camino a Astorga. Hicimos un alto en el Mirador de La Cepeda, y en ese momento nos encontramos con más de una veintena de Mercedes antiguos que estaban corriendo un rally histórico. Tras dejarlos atrás, llegamos a la ciudad y aparcamos en un amplio parking que hay junto al parque “El Melgar”. Cruzamos el parque bajo la atenta mirada del Palacio de Gaudí y primero nos acercamos a ver el aljibe medieval. Después accedemos al recinto amurallado a través de la puerta romana y nos acercamos a la Catedral (inicio de construcción año 1.471). Junto a ella pudimos ver también la iglesia de Santa Marta.

Mirador de La Cepeda.

Mirador de La Cepeda.

Parque de El Melgar y el palacio de Gaudí.

Parque de El Melgar y el palacio de Gaudí.

Portada de la catedral de Astorga.

Portada de la catedral de Astorga.

Catedral de Astorga.

Catedral de Astorga.

La catedral y el Palacio.

La catedral y el Palacio.

Santa Marta.

Santa Marta.

Muy cerca se encuentra el palacio de Gaudí ( http://www.palaciodegaudi.es/ ); un majestuoso palacio iniciado en 1.886 por el famoso arquitecto, y que aunque al principio estaba destinado a residencia episcopal, nunca fue utilizado como tal y en 1.964 se abrió el Museo de Los Caminos. Para entrar hay que pagar (3€) y la verdad que merece la pena si os gusta este tipo de arquitectura. Tras recorrer todo el edificio, nos fuimos hasta la Plaza Mayor siguiendo el Camino de Santiago; en ese tramo hicimos una parada para comprar en una panadería unos hojaldres típicos de allí.

Entrada del palacio de Gaudí.

Entrada del palacio de Gaudí.

Parece un palacio de cuentos.

Parece un palacio de cuentos.

Sala en el interior del palacio.

Sala en el interior del palacio.

Sótano del palacio.

Sótano del palacio.

En la plaza se encuentra el ayuntamiento, con un curioso reloj con figuras en su campanario. Desde la plaza accedimos al monumento a los Sitios y junto a este encontramos un restaurante en el complejo Santocildes, donde entramos a comer. En mi caso escogí el típico cocido Maragato, que se inicia con siete carnes, después los garbanzos y la berza, y por último la sopa (20€ agua y postre incluidos). Qué difícil fue llegar al final… Pero recomendable.

Plaza Mayor de Astorga.

Plaza Mayor de Astorga.

Campanario del ayuntamiento.

Campanario del ayuntamiento.

Monumento a los Sitios.

Monumento a los Sitios.

Cocido Maragato.

Cocido Maragato.

Con la tripa a reventar, por la izquierda del ayuntamiento nos acercamos a la iglesia de San Bartolomé y un poco más adelante encontramos un recinto de ruínas romanas con importantes mosaícos. Al llegar al edificio de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, girando a la derecha entramos en el jardín de la Sinagoga. Este se encuentra delimitado por la antigua muralla de la ciudad, que a su vez nos sirvió de perfecto mirador. En tranquilo paseo nos acercamos a las ruínas del foro romano y el Santuario de Fátima. Luego volveríamos al paseo de la muralla, para rodear el Seminario Mayor y pasando junto al Convento de San Spiritus regresar a la catedral. Y de allí al coche.

Ruinas romanas.

Ruinas romanas.

Hay un importante mosaico.

Hay un importante mosaico.

Frente a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago.

Frente a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago.

Mirada atrás al entrar en el parque.

Mirada atrás al entrar en el parque.

Paseo de las murallas.

Paseo de las murallas.

Ruínas del foro.

Ruínas del foro.

Santuario de Fátima.

Santuario de Fátima.

Antes de regresar a La Omañuela, pasamos por el embalse de Selga de Ordás; una tranquila presa que dispone de pasarelas para que los minusválidos puedan pescar y donde se puede disfrutar del “birding”. Al llegar a nuestro “campamento”, aprovechamos para darnos un paseo junto al río Omaña; antes de que oscureciera el día…

embalse de Selga de Ordás.

Embalse de Selga de Ordás.

Puente sobre el río Omaña y la Omañuela.

Puente sobre el río Omaña y la Omañuela.

Paseando por La Omañuela.

Paseando por La Omañuela.

Río Omaña.

Río Omaña.

Camino junto al Omaña.

Camino junto al Omaña.

El último día, antes de emprender el viaje de regreso, decidimos acercarnos a Los Barrios de Luna. Primero nos acercamos a ver la iglesia del siglo XIV de este pueblo que se encuentra bajo la pared de la presa; miedo me daría vivir allí… Y después subimos a la presa del embalse de Luna, para recorrerla de lado a lado y ver como entre los restos del castillo que allí hubo ( http://www.xn--castillosdeespaa-lub.es/es/content/luna-castillo-de-1 ); hay instalaciones de escalada (varios parabolts y reuniones). La próxima vez habrá que ir con las cuerdas…

Iglesia de Los Barrios de Luna.

Iglesia de Los Barrios de Luna.

Vista del pueblo y la presa.

Vista del pueblo y la presa.

Edificación junto a la presa.

Edificación junto a la presa.

Paredes sobre las que se encontraba el castillo.

Paredes sobre las que se encontraba el castillo.

¿Aljibe?

¿Aljibe?

Otra vista del lugar.

Otra vista del lugar.

Se adivina la base de una de las torres.

Se adivina la base de una de las torres.

Observando el pantano de Luna.

Observando el pantano de Luna.

Zona equipada.

Zona equipada.

Restos del muro del castillo.

Restos del muro del castillo.

La presa dominante sobre los Barrios de Luna.

La presa dominante sobre los Barrios de Luna.

Tras la visita había que volver a casa, y así acababan nuestras “mini-vacaciones”; que al menos, fueron bien provechosas.

Hace unos meses nos fuimos a visitar el Monasterio de Piedra, que se encuentra en la localidad zaragozana de Nuévalos. El monasterio del siglo XII, se encuentra rodeado de un parque que fue declarado paisaje pintoresco en 1.945. Los bosques densos de ribera, un sin-fín de cascadas y la piscifactoría de truchas, son otros de los atractivos que nos sorprenderán allí; además del museo del vino que podremos visitar dentro del monasterio.

Según cuenta la historia, en el año 1.194 el rey Alfonso II donó el castillo árabe de “Peña Vieja” a los monjes cistercienses para construir un monasterio y así consolidar la fe cristiana en la zona. Un abad y doce monjes que provenían de la Abadía de Poblet, construyeron el monasterio a lo largo de 23 años. Desde entonces y durante casi 700 años (hasta 1.835) estuvo habitado por monjes cistercienses.

La entrada, si mal no recuerdo; nos costó unos 15€ y visitamos tanto el monasterio como el parque natural. En el monasterio pudimos ver el claustro, un curioso museo del vino, una exposición de antiguos carruajes y gran parte del propio monasterio. Al pasar al parque, la organización nos sacó unas fotos en plan “parque de atracciones”, que luego al salir las puedes comprar; además tienen aves rapáces con las que te puedes fotografiar también. Con estas mismas aves, suelen hacer una actuación según la época.

Un árbol con candados junto al puesto de entradas.

Un árbol con candados junto al puesto de entradas.

Restos del antiguo santuario.

Restos del antiguo santuario.

Claustro.

Claustro.

La cocina con las paredes llenas de hollín.

La cocina con las paredes llenas de hollín.

Alambique en el museo del vino.

Alambique en el museo del vino.

Prensa.

Prensa.

Bodegas.

Bodegas.

Representación de los monjes que trabajaban allí.

Representación de los monjes que trabajaban allí.

Esposición de carruajes.

Exposición de carruajes.

Nos podemos fotografiar con aves en la entrada del parque.

Nos podemos fotografiar con aves en la entrada del parque.

Nada más entrar, vimos cómo el parque en sí era como un oasis bañado por las aguas del río Piedra; encajonado en una hoyada y completamente cubierto por el bosque de ribera. Guiados por el mapa que nos dieron en la entrada, comenzamos a seguir el recorrido con la intención de visitar todas las cascadas; las cuales ya se dejaban intuir por nuestros oídos. Así pasaríamos primero por el Baño de Diana para llegar inmediatamente a la inmensa cascada La Caprichosa. Tras hartarnos a sacar fotos, cruzamos el puente de Los Vadillos y pasamos por la cascada de Los Fresnos Altos. Bajamos sus escaleras con el agua junto a nuestros pies, pasando por la cascada de Los Fresnos Bajos y terminar llegando a la cascada de Iris. Junto a esta, comienza la gruta que nos lleva por unas “pindias” escaleras a la cueva que hay tras la Cascada Cola de Caballo, de 50 metros. Un lugar impresionante. El camino nos llevó a continuación hacia la zona de piscifactoría, que bien alimentados parecen estar esos bichos… Tras llanear junto al lago que hacía un curioso efecto “espejo”, volvimos a ganar altura para visitar la cascada de Los Chorreaderos. Después nos dirigimos a ver la bonita cascada de La Trinidad, que al inicio nos la habíamos dejado de lado; y junto a ella la cascada Solitaria. Ya a la salida, pasamos por la cascada Sombría.

Plano en la entrada del parque.

Plano en la entrada del parque.

Cascada del Baño de Diana.

Cascada del Baño de Diana.

Paso hacia la Caprichosa.

Paso hacia la Caprichosa.

Cascada La Caprichosa.

Cascada La Caprichosa.

La Caprichosa en B&W.

La Caprichosa en B&W.

Los Vadillos.

Los Vadillos.

Camino a Los Fresnos Altos.

Camino a Los Fresnos Altos.

Los Fresnos Altos.

Los Fresnos Altos.

Vista de la cascada desde un poco más abajo.

Vista de la cascada desde un poco más abajo.

Los Fresnos Bajos.

Los Fresnos Bajos.

Bajamos a la cascada Iris.

Bajamos a la cascada Iris.

Cascada Iris.

Cascada Iris.

Escaleras de la gruta Iris.

Escaleras de la gruta Iris.

Vistas del barranco a la salida de la cascada Cola de Caballo.

Vistas del barranco a la salida de la cascada Cola de Caballo.

Parte alta de Cola de Caballo.

Parte alta de Cola de Caballo.

Interior de la cueva que hay tras la cascada.

Interior de la cueva que hay tras la cascada.

Mirando hacia la salida.

Mirando hacia la salida.

Cola de Caballo.

Cola de Caballo.

Dejamos atrás la cascada.

Dejamos atrás la cascada.

Llegamos a la piscifactoría.

Llegamos a la piscifactoría.

El lago hace efecto espejo.

El lago hace efecto espejo.

Seguimos jugando con los reflejos.

Seguimos jugando con los reflejos.

Y otra más.

Y otra más.

Fuente del Señor.

Fuente del Señor.

Cascada de Los Chorreaderos.

Cascada de Los Chorreaderos.

La Trinidad.

La Trinidad.

En blanco y negro.

En blanco y negro.

Cascada Solitaria.

Cascada Solitaria.

Cascada Sombría.

Cascada Sombría.

En el propio parque hay un restaurante con menú por unos 10€, así que aprovechamos a comer allí; en mi caso un plato típico como lo son las migas de pan; que ricas estaban… A la tarde visitamos la cercana ciudad de Calatayud, de claro arte mudéjar. Primero nos perdimos un poco por el centro, sin faltar a la visita del conocido Mesón de La Dolores, y pasando a tomar un café en la plaza del antiguo casco histórico, donde se aprecia claramente la inclinación de las casas. Luego subimos a la parte alta, pasando junto a antiguas bodegas; para tener una panorámica de la ciudad y sus castillos como lo son el Castillo de Doña Martina, el Castillo Mayor o de Ayyub, el Castillo Real o del Reloj y el Castillo de La Peña.

Puerta de entrada al casco de Calatayud.

Puerta de entrada al casco de Calatayud.

Casas del casco histórico.

Casas del casco histórico.

Casi todos los edificios están construídos con el mismo patrón.

Casi todos los edificios están construídos con el mismo patrón.

Interior de la iglesia.

Interior de la iglesia.

Mesón de la Dolores.

Mesón de la Dolores.

Plaza y edificios inclinados.

Plaza y edificios inclinados.

Vistas desde las bodegas.

Vistas desde las bodegas.

panorámica de todo Calatayud.

panorámica de todo Calatayud.


Y como el día no nos daba para más, tocaba retirada… una visita muy recomendable.

Más info:

http://www.monasteriopiedra.com/

http://www.calatayud.es/

Italia Dolce Vita

Publicado: 31 agosto, 2013 en Viajes
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Este Julio nos hemos ido de vacaciones a Italia; como andábamos liados y no nos apetecía andar organizando nada, contratamos el circuito Dolce Vita “A” de Travelplan. Se trata de un circuito de 7 días y 6 noches, en el que se visitan Roma, Vaticano, Asís, Siena, Florencia, Pisa, Padua y Venecia. Se podría decir que es un menú degustación de Italia, probando un poco de lo mejor del país de la pasta.

El primer día hicimos el viaje de Bilbao a Madrid y de Madrid a Roma. Después de llevarnos al hotel Flemming e instalarnos, dimos un paseo por los alrededores; llegando al puente Milvio o puente de los enamorados, aunque parece que justo habían quitado la mayoría de candados de los enamorados. La primera impresión que tuvimos de los Italianos durante esta vuelta, fue la de gente con poca educación vial, conducen muy mal… y las calles por esa zona estaban bastante sucias.

Candados en el puente de los enamorados.

Candados en el puente de los enamorados.

El segundo día comenzamos con la visita al Estado del Vaticano, el más pequeño del mundo. Entrando por el Museo Vaticano, fuimos hacia la Capilla Sixtina (que a mi personalmente, tanto oir maravillas de élla, me sorprendió menos de lo que esperaba), después visitamos la Basílica de San Pedro (bastante interesante, gran parte de los Papas están allí enterrados) y la plaza homónima. Lo siguiente fue la visita panorámica de Roma en el autobús, pasando por lugares como la Plaza Venecia, el Coliseo, los Foros Imperiales; pero repito que todo esto sin bajar del bus… es lo que tiene querer ver un poco de todo, que no ves un mucho de nada. Tras esto fuimos a comer el menú establecido; pasta, pollo y de postre Tiramisú ¡cómo no! (comimos casi todos los días lo mismo, ni que no existieran más cosas…) Pero tener una cosa en cuenta, allí la pasta se cocina “al dente”, y para mí en castellano su sinónimo oficial debería ser “cruda”. Por la tarde rematamos con la excursión de la “Roma Barroca”, donde cabe destacar la visita del Panteón, la Fontana de Trevi y la Plaza Navona entre otros. Resultó curioso que nos explicaron que el edificio de la Fontana no es más que una fachada que por dentro sólo guarda el circuito de tuberías. Allí resulta imposible sacar una foto sin gente alrededor, pero a pesar de ello merece la pena. ¡Y recordad! Hay que tirar una moneda con la mano derecha hacia atrás sobre el hombro izquierdo para volver pronto allí, y dos monedas para pedir un deseo. A la noche ya por nuestra cuenta, nos fuimos a cenar una pizza, que la comimos más a gusto que la pasta… Después a la cama y a por el tercer día.

Entrada al Vaticano.

Entrada al Vaticano.

Uno de los jardines, antes de entrar a la Capilla Sixtina.

Uno de los jardines, antes de entrar a la Capilla Sixtina.

Cúpula de San pedro.

Cúpula de San pedro.

Una de las tantas figuras famosas del Vaticano.

Una de las tantas figuras famosas del Vaticano.

El mármol reina aquí.

El mármol reina aquí.

Pasillo con mapas antiguos de Italia en las paredes.

Pasillo con mapas antiguos de Italia en las paredes.

Con la plaza de san pedro detrás.

Con la plaza de san pedro detrás.

Interior de la basílica de San Pedro.

Interior de la basílica de San Pedro.

Juan XXIII.

Juan XXIII.

Increíble la forma en la que trabajan el mármol.

Increíble la forma en la que trabajan el mármol.

Como auténticos "guiris" en la plaza San pedro.

Como auténticos “guiris” en la plaza San pedro.

Panorámica de la plaza de San Pedro.

Panorámica de la plaza de San Pedro.

Monumento a Victor Manuel II.

Monumento a Victor Manuel II.

Monumento a Victor Manuel II.

Monumento a Victor Manuel II.

El Coliseo.

El Coliseo.

Fontana di Trevi.

Fontana di Trevi.

Panorámica de la Fontana.

Panorámica de la Fontana.

El Panteón.

El Panteón.

Plaza Navona

Plaza Navona

Fuente en la plaza Navona.

Fuente en la plaza Navona.

Vídeo:

Tercer día; hay que recorrer los 385km que nos separan de Florencia, pero para ello haremos escala en los pueblos medievales de Asís y Siena. En Asís, como es de suponer, visitamos la Basílica de San Francisco. Después damos un paseo por el pueblo, de aspecto completamente medieval; puede recordar a lugares como Laguardia en la Rioja Alavesa. Las vistas hacia la Toscana desde cualquiera de los miradores son extensas. Tras volver a comer macarrones y un filete que parecía una alpargata, con tiramisú de postre; arrancamos hacia Siena. Durante el viaje vimos un reportaje que hablaba de la mayor festividad de esta localidad medieval, el Palio; en la que los diferentes barrios o cantones se enfrentan en una carrera de caballos alrededor de la Plaza del Campo. Se celebra el 2 de Julio y el 16 de Agosto. Al llegar a Siena nos dirigimos a la famosa plaza y después visitamos la catedral de estilo gótico, dominada por el mármol, impresionante. Al regresar al bus, salimos con una hora de retraso por tener que esperar a un jubilado que andaba sólo de vacaciones y se había perdido… menuda la que lió… Después ya viajaríamos hasta Calenzano (cerca de Florencia) para hospedarnos en el Hotel First (un hotel un poco dejado, muchos años sin restaurar; por lo demás bien).

Llegamos a Asís.

Llegamos a Asís.

Camino a la basílica.

Camino a la basílica.

Vista de Asís desde la Basílica.

Vista de Asís desde la Basílica.

La plaza central de Asís.

La plaza central de Asís.

Callejeando.

Callejeando.

La Catedral.

La Catedral.

Llegamos a la Plaza del Campo.

Llegamos a la Plaza del Campo.

Otra vista de la plaza.

Otra vista de la plaza.

Catedral de Siena.

Catedral de Siena.

Altar de la catedral.

Altar de la catedral.

Detalle del interior de la catedral.

Detalle del interior de la catedral.

Vídeo:

Cuarto día, visita a Florencia. Por la mañana nos hicieron una visita guiada explicándonos todos los detalles de los edificios más emblemáticos; pasando por la catedral, el Baptisterio, la plaza de la Signoria, el colorido Ponte Vecchio, e.t.c. A la hora de la comida fuimos a un bonito y fresco restaurante, pero de menú una vez más pasta, pollo y tiramisú. A la tarde nosotros nos fuimos hacia la zona del Fuerte de Belvedere y los jardines de Boboli; visitando el palacio Pitti y su exposición de vestidos de época. Después debido a un imprevisto tuvimos que ir al hospital Santa Maria Nuova, tardaron en atendernos, parece que llevan ritmo caribeño… y después nos mandaron a la sala de espera. Estábamos una docena de personas nada más, y pasadas tres horas todavía no nos habían atendido, por lo que fuimos a quejarnos cuando vimos que una madre se nos quería colar. Nos dijeron que enseguida nos atenderían, así que esperamos media hora más y nos volvimos a quejar; parecía mentira que para atender a una docena de personas tardaran tanto… un cuarto de hora más tarde, les pedimos una hoja de reclamaciones y nos dijeron que no había, y ya nos tuvimos que ir porque si no íbamos a perder la cena del hotel. Y luego para colmo el taxista nos cobró más de lo que ponía en el taxímetro; un poco sinvergüenzas ya son estos italianos… Una cena que no era pasta y unas birras en el jardín de la piscina ayudarían a apaciguar un poco nuestros ánimos.

Santa María del Fiore.

Santa María del Fiore.

panoflorencia2

Palazzo Vecchio.

Palazzo Vecchio.

Ponte Vecchio.

Ponte Vecchio.

Convento de S. Croce.

Convento de S. Croce.

Jardines de Boboli.

Jardines de Boboli.

Palazzo Pitti.

Palazzo Pitti.

Vídeo:

Quinto día, a recorrer los 450km que nos separan de Venecia, haciendo escala en Pisa y Padua. Pisa, cuna de Galileo, según llegamos montamos en un “tren chú-chú” y nos acercamos hasta la famosa Torre Inclinada. Es más pequeña de lo que me imaginaba, pero también está más cuidada de lo que esperaba. Esta torre era el campanario de la catedral contigua, que bien merece una visita por igual. Después caminamos entre calles hacia el centro, pasando por el ayuntamiento y acercándonos hasta la calle comercial principal. Recomendable. La comida la hicimos cerca de la zona de la torre, en un restaurante que aunque era típico italiano, estaba lleno de gente india o pakistaní. Una vez más… pasta y tiramisú; y el trato no fue muy agradable… Por la tarde ya fuimos a Padua, donde visitamos la basílica de San Antonio y después al hotel Base, a las afueras de Venecia. Este hotel era de reciente construcción y de trato bastante agradable, moderno.

La Catedral y el Batisterio de Pisa.

La Catedral y el Batisterio de Pisa.

A ver quien la pone recta...

A ver quien la pone recta…

Interior de la catedral de Pisa.

Interior de la catedral de Pisa.

Batisterio de San Giovanni.

Batisterio de San Giovanni.

La catedral y la torre inclinada.

La catedral y la torre inclinada.

Entre todos ya podremos...

Entre todos ya podremos…

Edificio en la Piazza dei Cavalieri.

Edificio en la Piazza dei Cavalieri.

Palazzo della Carovana en Pisa.

Palazzo della Carovana en Pisa.

Calle comercial.

Calle comercial.

El río Arno a su paso por Pisa.

El río Arno a su paso por Pisa.

Camino a la Basílica de San Antonio en Padua.

Camino a la Basílica de San Antonio en Padua.

Llegamos a la Basílica de San Antonio de Padua.

Llegamos a la Basílica de San Antonio de Padua.

Claustro de la Basílica de San Antonio.

Claustro de la Basílica de San Antonio.

Detalle del río a su paso por Padua.

Detalle del río a su paso por Padua.

Vídeo:

Sexto día, visita de Venecia. Entramos a la isla en el “vaporetto”, mientras veíamos edificios tan famosos como la Iglesia de Santa Maria de la Salute, Isla de San Giorgio, La Aduana, e.t.c. Después una visita guiada a pie pasando por la Plaza de San Marcos y visitando una tienda de cristal de Murano en la que nos hicieron una demostración “expres”. En un bar que había junto a esta tienda, no dejaban pasar al servicio a no ser que ya hubieras pagado tu consumición, y si intentabas pasar sin haberla pagado se ponían bastante bordes… y así en muchos sitios de Italia; así que cuidado cuando queráis ir al WC. Después de tomar un café, nos llevaron a dar un paseo en góndola, y además te daban una botella de cava; a mí personalmente me “moló” el paseíto. Tras la media hora de vuelta en góndola, nos llevaron a navegar de nuevo; pero esta vez en lancha. Otro agradable paseo por los canales observando los edificios principales de Venecia. Luego ya nos fuimos a comer, esta vez lasaña, muy rica; pollo y tiramisú… ejem, ejem. Por la tarde ya tuvimos tiempo libre para callejear y perdernos un poco por Venecia. Después de nuevo al vaporetto y al hotel.