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Tras la gran jornada de montaña vivida en Somiedo, buscamos un lugar para dormir con la furgoneta por la comarca de Babia. Así terminamos aparcando junto a una iglesia y disfrutando de una cena de ensalada de restaurante de estrella Michelín, con todos los condimentos habidos y por haber. Había que nutrirse bien, ya que la mañana siguiente nos esperaba una caminata que en un principio tenía las dos Ubiñas y alguna cima más por objetivo; aunque al final el tiempo nos obligaría a rebajar nuestras pretensiones y dejarlo en una ida y vuelta de 11km y 1150m de ascenso acumulado a Peña Ubiña desde Torrebarrio.

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Mapa.

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Perfil.

Arrancamos en la húmeda mañana cruzando sobre el arroyo que atraviesa Torrebarrio (1243m) de norte a sur, como si fuésemos al barrio de La Vega. A nuestra izquierda aparece entonces una pista de tierra que avanza junto a los muretes de diferentes prados; continuamos por ella (NE) y pronto comenzamos a ganar altura dejando a nuestra derecha el roquedo de la Peña del Águila. Si nos giramos aquí y echamos un vistazo a Torrebarrio, nos recordará a cualquier pueblo pirenaico con sus tejados de pizarra; nada que envidiar a la gran cordillera.

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Tomamos la pista al cruzar el río.

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Los tejados de pizarra nos traen recuerdos de otros territorios.

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Parece que el macizo de las Ubiñas se va a liberar de la niebla, pero nuestra esperanza se verá truncada…

Una vez llegados al collado Gamonal (1430m), habremos abandonado la pista con las inmensas paredes de Peña Ubiña sobre nosotros, para seguir los diferentes hitos y pinturas de PR que nos llevarán en dirección al collado que separa las dos Ubiñas. Tras superar el sendero que se desenvuelve (E-SE) entre derrubios y rocas, se llega al collado de El Ronzón (1937m); un verde prado entre la Ubiña Pequeña y Peña Ubiña, con el solitario promontorio rocoso de La Carba como lazo de unión entre las dos.

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Peña Ubiña se presenta imponente.

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Abandonamos la pista siguiendo los hitos.

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Entre rocas hacia el collado.

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La Ubiña Pequeña se quiere dejar descubrir entre la niebla

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La comarca de Babia queda muy abajo cuando estamos llegando al collado.

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La Carba y Ubiña Pequeña desde el collado de El Ronzón.

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Mirada atrás desde el collado.

La nube nos engulle en este punto, y nos resulta complicado adivinar por dónde continúa el ascenso a Peña Ubiña. Desde el collado enfilamos la ladera con orientación N-NW y no tardamos en encontrar los rastros del sendero que nos llevará hasta la cima. El comienzo es sencillo por un sendero con bastante pendiente pero en terreno herboso, aunque no tardará en aparecer la roca caliza que nos acompañará el resto del ascenso. La humedad de la nube en la que estamos metida convierte el terreno en bastante resbaladizo en sus tramos arcillosos, y unas sencillas trepadas que no pasan de primer grado se nos pueden atragantar un poco debido a esta misma razón. Una pena que no vemos nada, porque por lo demás la subida es entretenida y de disfrutar.

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Entramos en terreno calizo poco después de abandonar el collado.

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Sencillas trepadas se interponen en nuestro camino.

Las marcas blancas y amarillas nos guían hasta la cima meridional (2374m), desde donde seguimos la arista (NE) unos 300 metros, para terminar coronando nuestro objetivo del día: Peña Ubiña (2411m). El vértice, buzón y varias placas conmemorativas jalonan la cima; donde a pesar de no ver nada, disfrutamos de la simple estancia en el lugar, sentados, usando la roca a modo de sofá, como si fuera nuestro hogar…

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Arista final.

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Placa en la cima.

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Encontramos un buen “sofá” en la cima.

Pero unas gotas de lluvia nos hacen despertar de nuestro momento de relajación, y decidimos bajar por si la cosa va a más. Utilizaremos para ello el mismo camino, y según vamos llegando al collado de El Ronzón, sin mediar casi palabra damos por decidido que volveremos a Torrebarrio sin hacer ninguna cima más; Mikel me conoce bien, sabe que voy cansado y nos queda el viaje de vuelta, y además tampoco nos motiva subir a ninguna cumbre más para no ver nada. Así que desandando los primeros pasos de la jornada, nos plantamos de vuelta en el pequeño pueblo de la comarca de Babia; pero la sensación no es para nada de derrota, es de la victoria que invita a repetir en la zona.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13188296

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Recuerdo que desde aquel especial de la Cordillera Cantábrica de la revista Pyrenaica (nº219, año 2005), con unos “teitos” como portada, tuve claro que algún día tenía que visitar Somiedo. Esas curiosas cabañas con techo vegetal, junto con la cercana presencia del oso, crearon una gran atracción en mí e hicieron inevitable que llegara el día en el que visitara este parque natural Asturiano. Junto con Mikel, mi gran compañero de caminatas; recorreríamos 33km con 1800metros de desnivel positivo, circundando el parque y obteniendo algunas de sus mejores panorámicas.

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Mapa general.

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Mapa detallado 1

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Mapa detallado 2

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Mapa detallado 3

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Perfil.

A pesar de que gran parte del recorrido lo vamos a realizar por tierras asturianas, nuestro punto de inicio tiene lugar en la pequeña aldea de Torrestío (1370m), perteneciente al ayuntamiento de San Emiliano y por tanto a la comarca de Babia, en León. Los primeros metros por el pueblo ya nos harán sentir la cercanía de las tierras asturianas, con la presencia de hórreos y pastores que aún utilizan las madreñas (zuecos de madera) para caminar sobre las húmedas tierras. Siguiendo la pista que lleva a las últimas casas de la villa, cuando llega a la bifurcación donde se coge la pista de la Farrapona, nosotros continuamos por el camino que a la izquierda (S) avanza paralelo al arroyo de Valverde. Es aquí donde mi compañero me relata aquella ocasión en la que vio una manada de lobos atacando a un rebaño de ovejas, y poco pudo hacer por salvarlas.

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Cerca del lugar donde Mikel vio los lobos.

Tras pasar junto a un refugio abierto, ganamos altura en busca del barranco situado entre la Peña Corros y el Pico Vallera. Remontando por la izquierda (NW), alcanzamos el pequeño y verde valle de Sousas (1645m), con la llamativa Peña Cualmarce como telón de fondo. Ascendemos entonces siguiendo la hilera de derrubios de esta montaña para llegar a una collada, desde la que se sigue los rastros de sendero que pasando bajo la Peña Cualmarce y La Colorada, llevan a la Collada Cualmarce (1968m, estamos en el límite de Asturias y León); muy cerca ya de la Peña Calabazosa. Con una amplia vista sobre el valle homónimo, seguimos el cordal (S-SW) hasta dominar la cima (2104m). Desde aquí se disfruta también de la instantánea de los Picos Albos.

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Valle de Sousas.

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Abajo queda el valle de Sousas.

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Por la pared de la derecha avanza el sendero hacia el Calabazosa.

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Acceso a la collada Cualmarce.

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Picos Albos desde los alrededores del Calabazosa.

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Subiendo a Calabazosa con La Colorada y Peña Cualmarce detrás.

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Metros finales a Calabazosa.

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Cima del Calabazosa.

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Panorámica de Somiedo desde el Pico Calabazosa.

La marcha continúa siguiendo la línea marcada por el cordal; para ello perdemos altura en busca de un paso que nos ayude a destrepar el contrafuerte sobre el que estamos situados, y llegamos al collado Congosto (1983m). Frente a nosotros una pequeña mole caliza se interpone en el cordal, es La Peña (2017m); la cual decidimos remontar por su cresta en busca de diversión.

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Cima de La Peña con el Pico Blanco de fondo.

A continuación desde la Horcada Cimera (2004m), ganamos el cercano Pico Blanco (2061m) y volvemos a descender hasta llegar al collado de la Cuerria. Desde aquí observamos que de seguir por la cresta una vez más, nos vamos a retrasar mucho para completar la circular que tenemos en mente, así que decidimos evitar por el norte las siguientes cimas hasta llegar a situarnos bajo la horcada de La Verderona.

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La Peña en primer término y Calabazosa con su contrafuerte.

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En la cima de Pico Blanco.

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Continuar por esa cresta nos ralentizaría mucho, bordeamos por la derecha.

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Situados bajo La Verderona.

Ascendemos por la inclinada ladera que da acceso al collado que antecede a la Torre Orniz (La Verderona, 2075m); haciendo una breve parada a media subida para avituallar, antes de que sople el viento. Al llegar arriba, bajo nosotros queda la Laguna Congosto. Pasando a la vertiente opuesta a la que seguíamos, un sendero avanza bajo la cresta y nos guía hasta la mismísima cumbre de Peña Orniz (2191m), techo de la jornada y de Somiedo.

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Cambiamos de vertiente a la altura de la laguna Congosto.

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Mirada atrás a la laguna Congosto y el cordal.

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Vivac antes de llegar a Peña Orniz.

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En la cima de Peña Orniz.

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Panorámica de Somiedo desde Peña Orniz.

Con las Fuentes del Sil a nuestra izquierda, nacimiento del río homónimo que termina uniéndose al Miño; descenderemos por el cordal hacia occidente, alcanzando el punto de inflexión en el Collado Orniz (2008m), para remontar después hasta la cima de Cuetalbo (2074m). A partir de aquí la ruta cambia completamente, y pasaremos del lento y aéreo avance por las crestas, al más ligero y cómodo de las vegas y lagos.

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Comenzamos a perder altura con las Fuentes del Sil a nuestra izquierda.

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Lejos queda ya Peña Orniz cuando vamos llegando al Cuetalbo.

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Llegando a la cima del Pico Cuetalbo.

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Panorámica desde el Cuetalbo hacia el Montihuero.

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Cima del Pico Cuetalbo.

Con dirección N-NW, buscaremos un paso sobre la Pradera de Cebolledo para abandonar la Sierra de la Mortera , que nos llevará al Collado La Paredina (1734m), situado entre los Picos Blancos y las inmensas paredes de Peña la Mortera. Desde aquí, continuamos en descenso hacia el valle que tenemos de frente y, por fín, llegamos a Murias Chongas (1650m), nuestro primer contacto con una majada de teitos. Además de varios de techo vegetal, los encontraremos también de piedra; sumergiéndonos en un viaje en el tiempo que nos hará soñar con la trashumancia.

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Impresionante cara norte de Peña Orniz.

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Caminamos hacia la pradera de Cebolledo.

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Praderas de Cebolledo bajo nosotros.

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Llegando al collado de La Paredina.

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Murias Chongas.

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Teito.

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Más cerca.

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Picos de la Mortera desde Murias Chongas.

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Teitos en Murias Chongas.

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Los hay enteros de piedra.

Seguramente gastaremos buena parte de la memoria SD sacando fotos en este lugar, pero hay que seguir con el camino que aún es largo, y para ello tomaremos la pista (N) que lleva a la captación de agua del Canal de la Braña. Al llegar al comentado pozo, buscaremos a nuestra derecha el sendero que avanza sobre el canal y nos guiará sin problemas hasta el Lago el Valle (1566m). Siguiendo el perímetro del lago en sentido de las agujas del reloj, se alcanza la fotografiada Cabaña Cobrana y su cercana fuente.

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Llegados a la captación de agua, buscamos un sendero a la derecha.

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El canal de la Braña.

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Sobre el sendero del canal.

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Queda poco para llegar al Lago el Valle.

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Llegamos al Lago el Valle.

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Cabaña Cobrana.

Volveremos unos metros atrás para tomar el PR AS-15 y ascender a la Vega Camayor (1716m), impresionante prado por su gran extensión que aliviará nuestro caminar. Cuando llegamos al final de la veiga nos encontramos sumergidos en una cortina de lluvia, dejamos las fotos durante un rato a la vez que descendemos a la Veiga Freisnéu y atravesando esta (E-SE), alcanzamos la pista de la Ruta de los Lagos; justo a la altura del Lago Cerveiriz. Debemos continuar por este rojizo camino en dirección al Alto de la Farrapona (E), a la vez que vamos adivinando accidentes geográficos que son testigo de la explotación minera sufrida años atrás. No tardaremos mucho en vernos perdiendo altura sobre el lago de la Cueva, al final del cual se encuentra otro teito restaurado en el que nos vemos obligados a guarecernos de la lluvia una vez más.

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Ganamos altura por el PR AS-15

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Panorámica hacia el Valle del Lago.

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Veiga Camayor.

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Lago Cerveiriz bajo el Albo.

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Bajando al Lago de la Cueva.

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Vamos en busca del teito para protegernos.

Cuando calma un poco seguimos hasta la cúspide del Alto de la Farrapona (1707m) e iniciamos el largo descenso de la pista que lleva a Torrestío, donde esta vez el agua nos “bañará” sin perdón, pero no ahogará nuestra sensación de gloria tras completar esta gran circular.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13188388

 

Después de haber ascendido a La Mira en Gredos, pusimos rumbo a Candelario (junto a Béjar, Salamanca) con la intención de ascender el día siguiente a los techos de Salamanca (Canchal de la Ceja) y Cáceres (El Torreón, que a su vez también es el techo de Extremadura). Para coronar las cumbres, realizamos un recorrido circular de 17 km y 1000 m de desnivel acumulado, partiendo de la Plataforma del Travieso y pasando por las cimas de Calvitero, Canchal de la Ceja, el Torreón y Los Hermanitos, para después regresar por la impresionante Hoya Moros.

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Mapa.

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Perfil.

En Candelario pasamos la noche en el Hostal El Pasaje, donde cenamos a gusto y disfrutamos de una habitación digna de luna de miel… Pero antes que eso nos dedicamos a hacer un poco de turismo por el que según un cartel, es uno de los pueblos más bonitos de España. La verdad que es un pueblo acogedor, y llama la atención la doble puerta de la que disponen las casas, utilizada antiguamente para poder ventilar la casa cuando había que preparar los embutidos, según nos explicó un lugareño.

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Centro del pueblo.

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Antiguas cabinas de teléfono.

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Sistema de puerta doble para airear la planta baja.

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Calles en cuesta y balcones de madera, distintivo de Candelario.

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Camino a la iglesia.

Al día siguiente ascendemos con el coche por la carretera que lleva desde el mismo pueblo directamente hasta la Plataforma del Travieso (1850m). Partimos desde una altitud considerable ya, lo que hace que el desnivel a superar no sea excesivamente duro. Desde el comienzo del aparcamiento, un sendero asciende entre los piornos (SE) y nos lleva a la fuente de La Goterita (2320m). Aquí gira hacia el S-SW y se alcanza la meseta, por la que llegaremos a la primera cima del día en pocos minutos: Calvitero (2397m). Cerca de la cima había una figura de una virgen, ahora destrozada; y el buzón que de momento sigue en pie.

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Fuente de La Goterita.

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El sendero marca un pasillo entre los piornos.

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Alcanzamos la meseta.

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Lugar donde se encontraba la virgen.

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Buzón de Calvitero.

El siguiente objetivo está a la vista, simplemente tendremos que seguir el cordal y remontar la loma de roca descompuesta hacia el este, a la vez que dibujamos una media luna para coronar el Canchal de la Ceja (2428m). No encontramos rastro del buzón con forma de cohete que jalonaba la cima, pero disfrutamos de una agradable panorámica de las Lagunas de El Trampal que se encuentran bajo la cara norte de la montaña.

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El Canchal de la Ceja queda cerca.

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Lagunas de El Trampal.

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Paredes del Canchal.

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Hito en la cima del Canchal de la Ceja.

El cordal desciende (SW) al collado (2308 m) que nos separa de la cumbre de Talamanca, mientras dejamos a nuestra derecha el paraje de Las Agujas y a la izquierda en el fondo del valle, la Laguna del Duque. Remontamos la ladera para coronar el Alto de Talamanca (2394 m) y desde aquí seguir los hitos que desviándose un poco a la izquierda, nos guían al acceso del Paso del Diablo. Se trata de una chimenea compuesta de enormes bloques (II), que está equipada con una cadena para facilitar su paso. Una vez que hemos bajado, seguimos el sendero que lleva a la cima del Torreón (2400 m), mientras vemos a nuestra espalda cómo hay otra chimenea equipada con una sirga para sortear el Paso del Diablo. En la cumbre del techo de Cáceres, encontramos el vértice sobre una torre de piedras. A continuación, visitaremos también la cima sur del Torreón, la cual nos ofrece mayor resguardo del viento y aprovecharemos para llenar los estómagos.

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Junto al paraje de Las Agujas.

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Laguna del Duque a lo lejos desde el Alto de Talamanca.

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Iniciando el destrepe del Paso del Diablo.

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Detalle del otro canal en el que hay una sirga.

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Montañera fotografiando el Paso del Diablo.

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En lo alto de El Torreón.

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Queda cerca la cima sur de El Torreón.

Como habíamos preparado la ruta de un día para otro debido a la meteo, no teníamos un camino de regreso diferente previsto; pero al norte del cordal veíamos un valle por el que parecía factible realizar el retorno a nuestro punto de partida. Suerte tuvimos en ese momento de topar con un montañero que conocía la zona, y nos explicó que se trataba del circo glaciar de la Hoya Moros y que una serie de hitos nos guiarían hasta nuestro objetivo. Así pues, descendemos camino al collado de los Buitres (2283 m) y no podemos evitar la tentación de atacar a las cumbres de Los Hermanitos. La cumbre oriental es la más altiva (2329 m) y tiene un acceso algo comprometido, ya que hay que trepar por el granito (II). Mientras tanto la cumbre occidental (2322 m) que es la más sencilla, es la que posee el buzón.

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Observamos un rudimentario refugio de camino a Los Hermanitos.

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Las dos cimas de Los Hermanitos.

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Tramo final del acceso al Hermanito Oriental.

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Buzón en el Hermanito Occidental.

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Panorámica desde la cumbre occidental de Los Hermanitos.

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Los Hermanitos.

Regresando al collado, una serie de hitos (E-NE) nos guían en el acceso a la Hoya Moros, allí donde nace el río Cuerpo de Hombre. El sendero avanza serpenteante entre enormes rocas de granito, dónde los escaladores suelen disfrutar de vías de bloque de gran dureza. Lo cierto es que cuando te sumerges en este lugar, te enamora. Aunque puede que perdamos los hitos durante un rato, remontaremos la Loma de la Culebrilla (N) y volveremos a recuperar el sendero; el cual se irá adentrando en un campo de piornos bajo la cima del Calvitero. Tras cruzar la vaguada de un arroyo, nosotros giramos a la derecha para retomar el sendero inicial, pero también es posible continuar de frente para terminar en el final del aparcamiento; os recomiendo esta última opción, ya que nos tocó caminar sobre los piornos unos 50 m. Y de esta forma terminamos la ruta, contentos de haber regresado por la Hoya Moros, ya que regresar por el cordal se nos hubiera hecho pesado y además descubrimos un rincón que nos pareció increíble. Os lo recomiendo.

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Caminamos entre enormes bloques.

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No podemos evitar detenernos a admirar la Hoya Moros.

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Escaladores practicando bloque.

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Atravesamos la Hoya de sur a norte.

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Atrás quedan las paredes de Los Hermanitos.

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Ya queda atrás el valle glaciar.

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Siguiendo los hitos atravesaremos campos de piornos.

 

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12931419

Limitando La Rioja con Castilla y León, la Sierra Cebollera será nuestro objetivo en esta ocasión. Utilizaremos una ruta de 25km y 1200 metros de desnivel positivo, para recorrer gran parte de los dosmiles que rodean el barranco de Puente Rá y visitar sus conocidas cascadas. J. Benito será mi compañero esta vez, con quien llevaba tiempo planeando esta salida. Este es su reportaje: http://zieft.blogspot.com.es/2014/07/20140719-circular-sierra-cebollera.html

Mapa.

Mapa.

Ortofoto.

Ortofoto.

Perfil de la ruta.

Perfil de la ruta.

Desde Villoslada de Cameros, siguiendo la pista que avanza junto al río Iregua, se llega al cruce (Pontón del Achichuelo) de la pista que asciende a la ermita de Lomos de Orios (1.415m.). Esta ermita barroca del siglo XVII, de la que Hugo Fernández nos cuenta un par de leyendas en Mendikat.net ( http://www.mendikat.net/monte.php?numero=4279 ), será nuestro punto de partida. Avanzando hasta la fuente que hay junto al santuario, encontramos unas marcas naranjas y verdes que nos guían por el sendero que une Villoslada de Cameros con la ermita. Ganamos altura por un bonito pinar (NW) y terminamos llegando a un cruce de caminos. Aquí tomaremos el camino de la derecha, balizado también como “Sendero de Pajares”; el cual nos ayudará a seguir la línea del cordal, llegando enseguida a nuestra primera cima: Alto del Achicharre (1630m.). En este tramo nos siguió un tranquilo mastín que parecía llevar días sin comer… menos mal que unos pocos metros más adelante encontramos un cocido en el suelo que le sirvió para darse un buen festín… Allí nos despedimos de su compañía.

Ermita de Lomos de Orios.

Ermita de Lomos de Orios.

Primeros metros.

Primeros metros.

Llegamos al cruce donde se nos juntará el mastín.

Llegamos al cruce donde se nos juntará el mastín.

Panorámica de la cima de Achicharre.

Panorámica de la cima de Achicharre.

Cima de Achicharre con Cueva Grande detrás.

Cima de Achicharre con Cueva Grande detrás.

Abandonamos a nuestro compañero.

Abandonamos a nuestro compañero.

El siguiente paso es seguir el cordal en busca del Collado del Aspa (SE); primero avanzamos por prados y pinares, después los pinares destrozados por algún temporal se adueñan de los prados, mientras la pendiente se acentúa; y por último aparece el caos de rocas en el que nos orientamos mediante hitos. Desde el Collado del Aspa (1917m.), enfilamos hacia el Sur y siguiendo el sendero, coronamos la cima del Alto de Cueva Grande (2081m.), dominada por un gran hito.

Se pueen ver ardillas con facilidad en este tramo.

Se pueden ver ardillas con facilidad en este tramo.

Comienzan las rocas.

Comienzan las rocas.

Tiene buena pinta...

Tiene buena pinta…

Avanzamos entre el caos camino a Cueva Grande.

Avanzamos entre el caos camino a Cueva Grande.

De izquierda a derecha: Pico Verde, Mesa de Cebollera y Cueva Grande.

De izquierda a derecha: Pico Verde, Mesa de Cebollera y Cueva Grande.

Comienza el fresco en la cima de Cueva Grande.

Comienza el fresco en la cima de Cueva Grande.

Frente a nosotros se encuentra la inapreciable cima del Alto de La Gamella (2102m.), a la cual nos acercamos siguiendo el sendero entre el brezo y donde una simple losa con un hito de piedras sobre ella hacen las veces de cumbre. Pero es otro “dosmil”, así que la visita es obligada. Desde aquí nos ponemos como objetivo otra cima más llamativa a modo de fortaleza rocosa, es el Pico Verde que se encuentra hacia Oriente. Progresamos entre el brezo una vez más intentando buscar el paso más cómodo y tras una sencilla trepada coronamos la cima (Pico Verde, 2095m.); disfrutamos de vistas privilegiadas sobre el embalse de Pajares y la Mesa de Cebollera.

Seguimos el sendero hacia el Alto de La Gamella.

Seguimos el sendero hacia el Alto de La Gamella.

Una gran losa en la cima de la Gamella.

Una gran losa en la cima de la Gamella.

Progresamos hacia el Pico Verde.

Progresamos hacia el Pico Verde.

J.Benito en la cima del Pico Verde.

J.Benito en la cima del Pico Verde.

Vistas al embalse de Pajares.

Vistas al embalse de Pajares.

Ahora continuamos en busca de la cúspide de la sierra de Cebollera; rodeamos el circo glaciar (S) y nos subimos a los cortados de la Mesa de Cebollera, donde encontramos un impresionante bloque separado de la pared. En pocos minutos más alcanzamos el vértice y buzón con forma de mesa (Mesa de Cebollera, 2163m.).

Mesa de Cebollera desde el Pico Verde.

Mesa de Cebollera desde el Pico Verde.

Mirada atrás al Pico Verde.

Mirada atrás al Pico Verde.

Un gran bloque se desprende del cortado.

Un gran bloque se desprende del cortado.

Cortados de la Mesa de Cebollera.

Cortados de la Mesa de Cebollera.

Foto de equipo en la cúspide de la sierra.

Foto de equipo en la cúspide de la sierra.

El Moncayo se muestra entre la bruma.

El Moncayo se muestra entre la bruma.

El frío viento parece querer desanimarnos aquí; además, vemos como el cordal se muestra como una infinita meseta. Pero continuamos la marcha (SW) sin afrontar fuertes desniveles y alcanzar enseguida la cota de 2162m., correspondiente a La Mesa Sur. Dejando el cordal que se extiende hacia oriente de lado (Pico Laguna), continuamos ganando altura (S) suavemente para pasar primero junto a una chabola de losas y coronar después la cima del Alto de La Chopera (2135m.).

La Mesa Sur.

La Mesa Sur.

Chabola camino al Alto de La Chopera.

Chabola camino al Alto de La Chopera.

Panorámica de la cima de Chopera.

Panorámica de la cima de Chopera.

Cima del Alto de La Chopera.

Cima del Alto de La Chopera.

Perdemos altura hasta el siguiente collado (2095m.), mientras observamos la depresión del Hoyo Mayor a nuestra derecha. Afrontamos otro breve repecho y alcanzamos la cima que da nombre a la sierra: Cebollera (2141m.). Un buzón a modo de tronco y hacha, y un vértice sobre un pilón de losas son los únicos habitantes de esta cumbre.

Mirada atrás según avanzamos hacia el Cebollera.

Mirada atrás según avanzamos hacia el Cebollera.

Subida al Cebollera.

Subida al Cebollera.

Ascendiendo al Cebollera.

Ascendiendo a la cumbre.

Panorámica de la cima de Cebollera.

Panorámica de la cima de Cebollera.

La cima que da nombre a la sierra.

La cumbre que da nombre a la sierra.

Nuestro próximo objetivo es el Telégrafo (2081m.), de lejos se ve el gran montón de piedras que corona la cima. Apenas tendremos que recorrer 1,5km desde el Cebollera para alcanzarlo; queda a tiro de piedra. Y tras esta cima, volveremos a perder altura siguiendo el sendero (NW) para después comenzar a ascender hacia el Peñón de Santosonario. Pero a medio camino abandonaremos el sendero y nos adentraremos en el brezal, a nuestra derecha; en busca de otro “dosmil” inapreciable: Cuesta Bellida (2001m.). Hay dudas sobre si esta cima realmente supera los dosmil metros, pero ya que estamos ahí… no la podemos dejar de lado.

Vistas del Hoyo Mayor tras abandonar el Cebollera.

Vistas del Hoyo Mayor tras abandonar el Cebollera.

De lejos se ve el montón de piedras de la cima del Telégrafo.

De lejos se ve el montón de piedras de la cima del Telégrafo.

Cima del Telégrafo.

Cima del Telégrafo.

Camino al Cuesta Bellida y Santosonario.

Camino al Cuesta Bellida y Santosonario.

Cuesta Bellida, cuestionado dosmil.

Cuesta Bellida, cuestionado dosmil.

Y una vez más regresamos al sendero para atacar la última cumbre de la jornada. Cuando vemos la cresta que se desprende de la cima, decidimos subirnos a ella a pesar de que no es necesario. Así le damos un poco más de ambiente a la ruta, y superando los grandes bloques, terminamos alcanzando los buzones (Santosonario 2058m.). Desde aquí se disfruta de la vista sobre las cimas más occidentales de la sierra: Castillo de Vinuesa y Buey.

Volvemos al sendero para ir a por la última cima.

Volvemos al sendero para ir a por la última cima.

Castillo de Vinuesa y Buey desde Santosonario.

Castillo de Vinuesa y Buey desde Santosonario.

Cresta del Santosonario.

Cresta del Santosonario.

Buzones del Santosonario.

Buzones del Santosonario.

Pero a partir de aquí comienza nuestro camino de regreso. Destreparemos (W) como si quisiéramos volver al cordal que seguíamos, y después giraremos hacia el Norte rodeando la cima; para seguir la cuerda que se extiende en esa dirección. Tras aproximadamente kilómetro y medio desde la cima, deberemos fijarnos en unos hitos que nos ayudarán a buscar el cortafuegos que desciende (NE) a la pista que recorre toda la sierra a media altura. Según salimos a la pista, la atravesamos para buscar un viejo camino que salva un gran desnivel, dibujando varias zetas hasta alcanzar el arroyo de Puente Rá.

Dejamos atrás el Santosonario.

Dejamos atrás el Santosonario.

Buscamos la bajada hacia el cortafuegos.

Buscamos la bajada hacia el cortafuegos.

Bajando por el cortafuegos.

Bajando por el cortafuegos.

Tomamos el camino que lleva al fondo del barranco de Puente Rá.

Tomamos el camino que lleva al fondo del barranco de Puente Rá.

Alcanzamos el arroyo.

Alcanzamos el arroyo.

Seguimos el cauce del río mientras disfrutamos de los saltos y cascadas, y decidimos parar en uno de los pozos para comer algo y poner los pies a remojo. La verdad que si el día fuese más caluroso, el baño no nos lo iba a negar nadie… Después pasamos junto a la más alta de las cascadas de Puente Rá, donde nos topamos con un grupo de Scouts (este camino es muy frecuentado por “domingueros”) y tras sacar unas fotos proseguimos la marcha hasta llegar a un cruce, donde un cartel nos señala el sendero que en 2,7km lleva a la ermita de Lomos de Orios.

Encontramos pozas...

Encontramos pozas…

...y cascadas...

…y cascadas…

...que invitan a poner los pies a remojo.

…que invitan a poner los pies a remojo.

Llegamos al salto más alto.

Llegamos al salto más alto.

Visto desde abajo.

Visto desde abajo.

Llegamos al sendero que nos llevará de vuelta a la ermita.

Llegamos al sendero que nos llevará de vuelta a la ermita.

Ascendemos por el sendero balizado (E), que gana altura por un bonito pinar y nos lleva hasta la Majada de las Disecadas. Allí se gira a izquierda y se llega a la pista que recorre la sierra. Y ya solo nos queda un suave descenso a la ermita, nuestro punto de partida. Una gran vuelta para conocer la Sierra de Cebollera, sin lugar a dudas.

Majada de las Disecadas

Majada de las Disecadas

Llegamos al punto de partida.

Llegamos al punto de partida.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7906720

Hoces del Río Riaza

Publicado: 25 mayo, 2011 en Resto del estado
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Nos vamos al parque natural de las Hoces del Río Riaza en esta ocasión, en Segovia. Una serie de barrancos en torno al río Riaza completan este paraje cercano al embalse de Linares. En nuestro caso completaremos un recorrido de ida y vuelta de 20km, para conocer las partes más emblemáticas del parque; aunque al ir en época de nidificación (1 de Enero al 31 de Julio), pasamos primero por la casa del parque en Montejo de la Vega de la Serrezuela a solicitar la autorización.

Mapa1.

Mapa2.

Una vez hecho el trámite, nos dirijimos a Valdevacas de Montejo y dejamos el coche en el parking que hay a la entrada del parque (unos carteles nos guían a través del pueblo hasta el parking). Este será nuestro punto de inicio. En un primer momento, tomaremos la Senda de la Ermita del Casuar; una amplia pista en dirección NE emprende un largo descenso de 4km entre los paredones del Barranco de Casuar.

Al poco de comenzar pasamos junto a un abrevadero.

Descendemos por el barranco de Casuar.

Avanzamos entre atractivas paredes.

Tonos rojizos se mezclan con el gris calizo.

Mientras admiramos las rojizas paredes en las que anidan los buitres, llegamos casi sin darnos cuenta al pequeño valle donde se encuentra la ermita del Casuar (siglo XI). A pesar de estar en ruinas, se puede adivinar el total de este templo, rodeado de cortados espectaculares que le dan un aspecto único al lugar. Nos encontramos en un terreno cubierto por encinas, sabinas y chopos; ya con el río Riaza susurrando a nuestros oídos.

Llegando a la ermita.

Vista atrás.

Llegamos a la ermita del Casuar.

Ruinas de la ermita.

A partir de aquí debemos continuar por la “Senda del Río” (E-SE), que primero se separa del mismo ascendiendo hacia unas casas de campo con vistas de pájaro hacia los cortados y después se vuelve a juntar con el cauce del Riaza a la sombra del bosque.

Miramos a los cortados mientras nos separamos del río.

Regresamos junto al río.

Continuamos junto al cauce.

Al salir del bosque topamos con un curioso saliente de la montaña que se asimila a un gendarme y poco después cruzamos por debajo del viaducto del ferrocarril. Llegados aquí, sabremos que ya queda poco para llegar a la presa del embalse de Linares; aunque primero encontraremos en el camino una zona de esparcimiento con mesas y al otro lado del puente, un pequeño pozo donde los niños o animales pueden jugar.

Según se va abriendo el bosque, volvemos a admirar los cortados.

Saliente a modo de gendarme.

Nos encontramos con el viaducto.

Visto desde el otro lado.

Foto de equipo.

Nos dirigimos al pequeño pozo.

Puente visto desde el pozo.

https://i2.wp.com/img84.imageshack.us/img84/8115/riaza84.jpg

Más cortados impresionantes.

Tras un breve descanso, continuamos la marcha y vamos dibujando un amplio giro a la derecha. Poco a poco iremos viendo como la presa aparece encajonada entre los paredones que hay frente a nosotros. Ya hemos llegado a nuestro destino y nos disponemos a comer a la sombra de las paredes que se encuentran repletas de nidos; se respira calma en el lugar…

Presa de Linares.

Para el regreso, en nuestro caso utilizamos el mismo camino; aunque hay posibilidades de hacer una semi-circular siguiendo el camino por la Cuesta del Convento.Después, podemos aprovechar para acercarnos a visitar Maderuelo (pueblo fortificado) y el embalse de Linares.

Regresamos por donde vinimos.

Ermita junto al embalse de Linares.

Puente sobre el embalse de Linares.

 
Etapa 2: Naves-Ribadesella

Nos levantamos a las 5.30 y tras desayunar y recoger las tiendas empapadas, comenzamos la andadura una hora después. En poco tiempo llegamos a la playa de Gulpiyuri, aún a oscuras; un oásis de cuento metido en un agujero en medio de un descampado. Parece mentira que pueda tener oleaje…

Una vez más arrimados a los acantilados, a la altura del Castro de las Gaviotas; vemos unas curiosas grúas que no sabemos si se utilizarán para sacar algas o qué. Bajamos a la playa de Huelga después y cruzando el puente de madera nos encontramos con dos solitarios hórreos. Avanzamos por la costa, atravesando la zona conocida como La Huelga; la hierba está mojada de la tormenta de anoche y hace horas que caminamos con los pies empapados… algo que pasará factura después.

No podemos evitar sacar fotos al Castro de Las Gaviotas.

Cruzamos el puente.

Pasamos junto a dos hórreos.

Curiosas construcciones habitan la costa.

A lo lejos se ve el Cabo de Mar.

Tras un largo camino, llegamos a la ermita de San Antonio, en el Cabo de Mar. La lluvia nos engulle durante un rato y buscamos el camino que nos lleve a la playa de Cuevas del Mar. Al llegar al lugar, nos damos cuenta del por qué de su nombre y aprovechamos a reponer el agua en los lavabos de un “chiringuito”. El GR E-9 vuelve a ser nuestro guía, y nos lleva junto a un cercado en el que hay unas vacas que sin razón alguna parecen querer atacarnos… nos preguntamos si tendrán la enfermedad de las vacas locas, jeje.

Llegamos a la Ermita de San Antonio.

Playa de Cuevas.

Por el GR.

Un rodeo nos lleva a Las Conchas (Villanueva), y por el Camino de Espines nos volvemos a acercar a la zona de acantilados. Pasamos junto al Pozo de las Grallas y llegamos a uno de los puntos más interesantes de la travesía: los Bufones de Pría. Este es uno de los lugares en los que mejor podremos apreciar el rugido del Bramadoriu (o bufón); ya que son varios los que se concentran en esta zona. Hacemos unas fotos y cruzamos la playa de Guadamía para hacer un fuerte almuerzo al otro lado de la ensenada; donde hay un área recreativa.

Nos vamos acercando a los acantilados.

El Pozo de Las Grallas.

Vista de la costa desde los bufones de Pría.

Nos vamos a los bufones.

Playa de Guadamía.

La cual cruzamos.

Un largo descanso nos ayuda a recuperar los pies, que al haber caminado mojados, están doloridos por las ampollas. Emprendemos la marcha una vez más hacia el Oeste y caminamos por uno de los tramos más abruptos; un estrecho sendero nos guía entre afilados lapiaces. Son varias las formaciones curiosas que encontraremos antes de llegar al Area Recreativa “El Infierno”: islotes, pequeños cabos, “ojos” naturales, gendarmes…

Caminamos entre lapiaces.

El mar nos muestra los efectos del desgaste.

Desde el área de esparcimiento, buscamos los descampados que nos llevan al caserío de La Espina, desde dónde tomaremos la carretera para llegar a Ribadesella. Nada más entrar al pueblo, encontramos la estación de FEVE, donde íbamos a coger en un principio el tren para volver a Unquera. Pero como mis padres se ofrecieron a recogernos en el centro del pueblo, continuamos hasta la Ermita de La Virgen de la Guía, caminando por el casco histórico del pueblo, hasta el que será uno de los mejores miradores de Ribadesella. En la ermita disfrutamos del descanso haciendo resumen de nuestra aventura; 26 kilómetros en la segunda jornada y hemos alcanzado nuestro objetivo con un total de 72km en los pies. Hemos disfrutado de una de las costas más solitarias y bellas del estado, y solo un tranquilo paseo por el puerto nos separa del regreso a casa. Misión cumplida.

Vemos La Torre entrando por el casco.

Vistas a Ribadesella.

Llegamos a la ermita.

Cañones junto a la ermita.

El track: Travesía Deva-Sella Etapa 2

 
El fin de semana del puente de San José teníamos intención de hacer una actividad de dos jornadas; pero el tiempo no estaba para subir a grandes montañas, así que nos decidimos a hacer una travesía por la costa Asturiana que Mikel tenía preparada. Unos 72km kilómetros para unir en dos jornadas el Río Deva con el Sella, o lo que es lo mismo, de Bustio (junto a Unquera) a Ribadesella.

Es una travesía que carece de grandes desniveles, y en su mayor parte va por el Camino de Santiago y por el GR E-9 (Senda costera de Asturias); pero en otras ocasiones abandonaremos los caminos para visitar lugares inimaginables.

Etapa1: Bustio-Naves

Nos plantamos con las primeras luces del sábado en el corazón de la Ría de Tina Mayor (desembocadura del Deva). Los primeros pasos nos llevan de Bustio hacia el pueblo de Pimiango, en la sierra de Tina. Vemos por primera y última vez los Picos de Europa nevados, y no por mucho tiempo; ya que las nubes los engullen enseguida. Despertamos a los vecinos del pueblo con los ladridos de sus perros; Mendi nos acompaña y eso les pone nerviosos.

Primero por pista, y por bosques de eucalipto después, llegamos a La Franca; donde a modo de peregrinos tomamos el camino de Santiago para en no mucho tiempo acercarnos a los Bufones de Santiuste. Los bufones son grietas y chimeneas abiertas en la costa, conectadas con el mar, que por efecto de las mareas y olas pueden crear chorros de agua de más de 20 metros de altura. Cuando la mar está en calma, solo escucharemos la corriente del aire, como fue nuestro caso; pero de todas formas son algo espectacular.

A través de bosques de eucalipto.

Guiados por el camino de Santiago.

Bufones de Santiuste.

Hemos abandonado el Camino de Santiago, para continuar dibujando toda la línea de la costa y pasar por la playa del Cobijeru y la ensenada de Buelna antes de entrar en el pueblo de Pendueles. Un poste del GR E-9 y un precioso hórreo-vivienda nos dan la bienvenida a este lugar que tan importante debió de ser en su día. Un edifio indiano que en la guerra civil sirvió de hospital, pide a gritos su restauración; se trata del palacio Mendoza-Cortina.

Progresamos junto a la costa.

Playa de Buelna.

Entrando a Pendueles.

Fotografiamos una flor aprovechando el descanso.

Palacio Mendoza-Cortina.

Nuestros pasos continúan hacia la playa de Vidiago, a la cual nos acercamos junto a las instalaciones del camping. Caminamos otro poco por pista para pronto abandonarla y arrimarnos a los acantilados; y así alcanzar otro de nuestros objetivos: el bufón de Arenillas. Es increíble escuchar el zumbido del aire que se enmudece derrepente.

Avanzamos con vistas sobre la sierra de Cuera.

Por pista.

Bufón de Arenillas.

Mikel junto al bufón.

El peregrinaje continúa por la ensenada del río Purón, un coqueto puente nos ayuda a cruzar el río salmonero y ya por pista nos acercamos hasta el pueblo de Andrín. Sobre este se encuentra el monte Cue, al cual ascendemos para visitar el famoso mirador de La Boriza; preparada atalaya sobre las playas de la Ballota y Andrín. Como todo lo que sube baja, nuestro rumbo ahora nos supone descender hacia la costa una vez más. Una visita a la playa de Cue con sus islotes y continuamos la marcha pasando por las playas del Portiello y Toró para entrar en la famosa Llanes; con los cubos de Ibarrola dándonos la bienvenida. Son las dos de la tarde, y aprovechamos para hacer la comida fuerte del día.

Seguimos por el GR.

Llegamos a la ensenada del Purón.

Cruzamos el puente sobre el río.

Hacia el mirador de La Boriza.

Playa de la Ballota.

Playa de Andrín.

Playa de Cue.

Siguiendo la costa.

Nos acercamos a Llanes.

Playa del Portiello.

Playa de Toró.

Esto es lo que vemos mientras comemos.

Huímos de la multitud por el paseo de San Pedro y caminando por la costa, nos acercamos hasta la Ría de Poo. Antes de llegar a la playa ocurre algo gracioso: debemos cruzar un pastor eléctrico (son infinitos los que pasaremos en toda la travesía), intento bajar el cable de altura con el bastón para que pase Mikel, pero no me doy cuenta de que no lo tengo agarrado por el mango y…zas! Calambrazo. Me toca pasar, Mikel intenta hacer la misma jugada y por despiste comete el mismo error…otro calambrazo! Llegamos a la playa de Poo entre risas…

Última mirada a Llanes.

Salimos de Llanes por el paseo San Pedro.

Islotes en el camino.

Cruzamos la playa de Poo.

Vista atrás a la ensenada de Poo.

Y de playa a playa porque me toca: Playa el Portillu.Continuamos de aquí por pista y enfilamos hacia el Castro San Martín; dejamos a nuestra derecha los restos de la ermita de San Martín y pronto arribamos a Celorio. El monasterio de San Salvador y sus playas serán el mayor atractivo que podamos encontrar aquí, pero no podemos parar y seguimos por el camino de Santiago hasta Barro. Una vez atravesado el pueblo, se llega a la Ensenada de Niembro, donde encontramos la iglesia de Ntra.Sra. De los Dolores (parece sacada de una película).

Camino a la playa el Portillu.

Monasterio.

La iglesia de Ntra. Sñra.

Subiremos al alto cercano al Castiello, con vistas a las playas de Torimbia y Toranza; para coger la pista que lleva hasta el Monasterio de San Antolín de Bedón (siglo XI). El cuerpo empieza a pasar factura y está oscureciendo, así que cruzamos el Río Bedón y buscamos un lugar idoneo para pasar la noche entre descampados.

Escultura en el alto.

Playa de Torimbia.

Playa de Toranza.

Bajamos hacia el final del río Bedón.

El Monasterio.

Conociendo que la meteo no iba a ser buena, llevábamos las tiendas; así que tras 47km, a montarlas y nada más terminar… chaparrón. No queda más remedio que meterse al saco y rezar para que una pequeña gotera no vaya a más…

A dormir…

El repor de Mikel lo tenéis aquí, os recomiendo ver sus fotos:
http://mikel-salazar.blogspot.com/2010/03/deva-sella.html