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El Valle de Mena (Burgos) es un lugar que siempre nos guarda rincones singulares, como por ejemplo, el nacimiento del río Cadagua, la Lobera de Castrobarto o la Cueva de Aguasal; ingredientes principales de la ruta que hoy nos disponemos a realizar. Partiendo del pequeño pueblo de Cadagua, os propongo esta ruta circular de 24,5km y 1100 metros de ascenso acumulado que, ascendiendo por el antiguo puerto carretil de La Magdalena, sigue la línea marcada por las cimas de Canto Muriel, Cantonad, Brazuelo y Alto Corosma (Sierra de La Magdalena o Montes de la Peña); para abandonar el casco por un desconocido portillo que nos permite visitar la anteriormente mencionada cueva. Una ruta completa con mucho que ver, y un buen toque de aventura, ya que tendremos que hacer uso de nuestra intuición para escoger el mejor camino.

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Mapa.

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Perfil.

Para llegar a Cadagua si venimos de Bilbao por la CL-629, justo antes de comenzar a subir el puerto de El Cabrio, tomaremos la carretera que a nuestra izquierda lleva a Lezana de Mena, y de allí a nuestro punto de partida. Dejaremos el coche junto a la iglesia, ya que es la única explanada donde hay sitio para aparcar. Los primeros pasos vacilantes que anuncian pereza, nos llevan calle arriba (S) tras la fuente-lavadero, en busca del cementerio. Se abandona la pista hormigonada después y pasamos junto a un depósito de agua, para ya en el interior del bosque cruzar las vías del tren por un paso soterrado. Estas vías con las que luego tendremos más encuentros, son las que cubren la línea León-Bilbao de FEVE.

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Iglesia y fuente-lavadero de Cadagua.

Pronto el camino comienza a darnos pistas de su pasado carretil, enlosado y amplio; y es que lo cierto es que fue parte del Camino Real que hizo de lazo de unión entre meneses y losinos. Nos encontramos ascendiendo por el GR-85 (Ruta de los Sentidos), por verdes bosques que desaparecen al ir llegando al final del puerto. Es entonces cuando la calva y empinada ladera meridional del Canto Muriel se aparece ante nosotros (NW). Abandonando el camino nos enfrentamos a ella, pasando cuando la cuesta comienza a tumbarse junto a las ruinas de algún antiguo edificio que seguro sería para la custodia del puerto. Un perfecto balcón sobre el Valle de Mena. Continuamos en busca de la cúspide y coronamos la cima en el lugar que simplemente hay un pequeño hito de piedras: Canto Muriel (896m.).

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Seguimos el GR-85.

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Cuando subimos al Canto Muriel, el Portillejo queda detrás de nosotros, y entre medio, el Puerto de La Magdalena.

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Restos de edificación cerca de la cima de Canto Muriel.

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En la cima de Canto Muriel.

Ahora el caminante tendrá que seguir la línea de cortafuegos que se extiende hacia oriente, y después junto al cortado descender (NW) hacia el collado que nos separa del Cantonad. Al toparnos con la señal que limita el paso de una pista forestal, giramos a la derecha y llegamos casi sin esperarlo al foso de la Lobera de Castrobarto (835m), en medio de un bosque de hayas y acebos. Los muros de esta trampa que servía para dar caza al lobo, rondan los 300-400 metros y si ascendemos pegados al muro de nuestra derecha, llegaremos al cortado de la sierra sin problemas. Una vez que nos encontramos junto al abismo, seguimos el impresionante cortado hacia occidente, en busca de la cercana cima de Cantonad (953m), donde un hito de piedras indica el punto culminante. La panorámica sobre los montes de la sierra de Ordunte es total aquí.

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Visitando la lobera de Castrobarto.

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Seguiremos el muro derecho de la lobera.

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Cortados en las inmediaciones del Cantonad.

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Cima de Cantonad.

Ahora viene el tramo más laborioso de esta travesía, ya que tendremos que continuar durante casi 2,5km lo más pegados posible al cortado, pero buscando los huecos que nos deja la espesura del bosque para avanzar; ya que no hay un sendero claro. En este tramo pasaremos junto a los restos de una antigua borda o corral. La antena que se encuentra en la cima del Brazuelo nos orientará a modo de faro, para saber que cuando estemos cerca de ella tendremos que abandonar el cortado y girar hacia el sur. Pronto divisaremos el llamativo murete de piedras que avanza de norte a sur, comenzando en el mismo cortado y pasando muy cerca de la cima que nos disponemos a coronar; junto al cual ascenderemos para llegar a lo alto del Brazuelo (1075m). En la cima de la amplia meseta, una antena y vértice geodésico.

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Seguimos junto al cortado camino a Brazuelo.

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Restos de una borda.

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Atrás hemos dejado ya el Cantonad.

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La antena del Brazuelo nos guía a modo de faro.

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Tomamos el muro de piedras como referencia.

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Foto de equipo en la cima de Brazuelo.

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Antena en la cima de Brazuelo.

La marcha continúa hacia el extremo occidental de esta meseta, en un sencillo caminar entre suaves formas que hacen que pasemos de manera desapercibida por el alto de La Cueva (1064m) primero, y culminando en el Alto Corosma (1075m) después.
El caminante tendrá que bajar a la cercana Poza Tres Navas y desde ella continuar con la marcha hacia el cortado (N), cruzando un pinar. Cuando aviste un característico balcón calizo, deberá saber que a la izquierda de este se encuentra el antiguo portillo que utilizaremos para abandonar la meseta. No he conseguido encontrar referencias de este portillo, pero por la toponimia de los mapas del IGN, bien se podría llamar portillo de “El Rubio”. El sendero casi imperceptible, pierde altura en línea recta por este encajonamiento primero, y después gira a la derecha ceñido a la pared; hasta situarse justo bajo la entrada a la cueva de Aguasal (950m).

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Poza Tres Navas desde el Alto Corosma y el corredor del Brazuelo.

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Bonitas vistas desde el Alto Corosma.

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Buitres en el balcón calizo.

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El característico balcón que marca el acceso al portillo. El acceso quedaría en la esquina inferior izquierda de la foto.

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El sendero desciende recto primero.

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…y se pega a la pared después.

Para entrar a la cueva hay una cuerda instalada, ya que hay que trepar por una terraza bastante resbaladiza. La entrada tiene una forma ovalada y alargada, y el interior mantiene la misma forma durante un rato, resultando un tanto estrecha; pero con pequeñas hoyas que se abren a los lados. Vemos unos cuantos murciélagos y como tras un rato no llegamos a ninguna galería de interés, volvemos atrás para juntarnos con Mikel que nos espera fuera.

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Cuerda instalada para acceder a la cueva.

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En el interior de la cueva de Aguasal.

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Saliendo de la cueva.

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Mikel nos espera abajo mientras destrepamos con ayuda de la cuerda.

Tras valernos de la cuerda fija para destrepar desde la entrada de la cueva, descendemos barranco abajo por un suelo que dibuja un collage de hojarasca y piedras cubiertas de musgo (N-NW). Así llegaremos hasta unas rodadas en campo abierto que seguiremos hacia oriente, para después en el hayedo tomar una senda que, tras pasar por un collado (783m) nos llevará a cruzar las vías del FEVE. Al otro lado de la línea del ferrocarril se continúa por el camino que pierde altura hasta las afueras de Leciñana de Mena; allí en una bifurcación se toma el camino de la derecha para volver a encarar la sierra (S) y ganar altura por un camino empedrado, hasta situarnos casi a la par de las vías (640m). Es entonces cuando volvemos a girar hacia oriente y avanzamos paralelos a la línea de FEVE, cruzando hasta en dos ocasiones más las vías; siguiendo un cortafuegos que nos llevará hasta el apeadero de Cantonad.

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Perdemos altura por el fondo del barranco.

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Zoom al portillo “El Rubio”.

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Llegamos a la rodada al salir del bosque.

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Continuamos entre hayas.

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Cruzamos las vías.

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Avanzamos paralelos al ferrocarril por un cortafuegos.

Se pierde altura a continuación por el bosque, en busca de la pista que va de Lezana a Cadagua; enlazando con ella a la altura de una granja. Girando a la derecha y con el Canto Muriel sobre nosotros, proseguimos por el antiguo camino desde el que disfrutamos viendo corretear a un corzo en un descampado. Cruzamos las aguas del Cadagua sobre un antiguo puente y unos 300 metros después encontramos la entrada al nacimiento; marcada con poste indicador. A la derecha del descampado se encuentran los manantiales denominados “Fuentes del Cadagua” y al fondo bajo la pared, “El Bocarón” o “La Cencerrona”, portalón del que brotan las aguas y que recibe ese nombre por el ruido que se escucha en su interior. Cerca del Bocarón se halla también la “Cueva del Francés”. Normalmente si no es época de lluvias se puede acceder a las cavidades, pero hay que desenvolverse entre los grandes bloques de piedra.

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Vista de los Montes de la Peña cuando estamos llegando a Lezana.

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Llegando a las afueras de Lezana de Mena.

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Seguimos el viejo camino con el Canto Muriel frente a nosotros y el Pico Cantonad a su derecha.

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Puente sobre el Cadagua.

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Aguas del Cadagua.

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Fuentes del Cadagua.

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Descanso en las Fuentes del Cadagua.

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Acceso final a la cueva de la que manan las aguas del Cadagua.

Tras la merecida visita al lugar, se vuelve al camino principal que en pocos minutos ya nos lleva de vuelta a nuestro punto de partida: Cadagua.

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Destrepando entre bloques al abandonar la cueva.

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Llegamos a Cadagua, punto de partida.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13188218

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Vuelvo a recordar las blancas nieves de este invierno pasado, que una vez más nos llevaron a las Merindades. Situados sobre la siempre acogedora Espinosa de los Monteros, el Alto del Caballo y el Picón Blanco serían nuestros objetivos en esta ocasión; con la intención principal de conocer los restos de la base militar situados en esta última cima. El recorrido circular de unos 18km y 1000m de desnivel positivo, también incluirá la visita a la restaurada Lobera del Alto del Caballo.

Mapa.

Mapa.

Perfil.

Perfil.

ACCESO

Para llegar a Espinosa desde Bilbao, tomar la BI-636 (Corredor del Cadagua) y después continuar por la CL-629 hasta Bercedo. Desde allí la BU-526 nos lleva hasta nuestro punto de partida.

DESCRIPCIÓN

Arrancamos temprano del aparcamiento que hay en el centro de Espinosa, donde suelen hacer el mercadillo y donde encontraremos una buena panadería-pastelería para comprar unos tiernos sobaos pasiegos a la vuelta. Avanzamos unos 200m por la calle principal en dirección norte, girando luego a la derecha en busca de la calle Pedrero. Ascendiendo unos metros, encontramos una pista de hormigón a nuestra izquierda, la cual debemos seguir para adentrarnos en un camino ganadero que avanza entre muretes de piedras. Seguiremos este camino con orientación noreste, para así poder atajar en busca de la carretera del puerto que sube hacia el Picón Blanco; las raquetas son ya de uso obligado en este tramo.

Partimos del centro de Espinosa.

Partimos del centro de Espinosa.

Las tenues luces alumbran el lugar.

Las tenues luces alumbran el lugar.

Espinosa va quedando atrás.

Espinosa va quedando atrás.

Avanzamos por caminos entre muretes de piedras.

Avanzamos por caminos entre muretes de piedras.

Antes de enlazar con la pista, ya vemos por dónde irá nuestro ascenso.

Antes de enlazar con la pista, ya vemos por dónde irá nuestro ascenso.

Una vez que llegamos a la pista asfaltada, la seguimos en un larguísimo ascenso hasta la cota 1260m. En este punto encontraremos el cartel que indica que a nuestra derecha se encuentra el sendero que lleva a la lobera del Alto del Caballo. Hoy completamente tapado por la nieve, y con la niebla que hace un rato que nos ha engullido, resulta cuanto menos inquietante la aproximación a la trampa para lobos.

Alcanzamos la pista que sube hacia el Picón Blanco.

Alcanzamos la pista que sube hacia el Picón Blanco.

El sol parece querer hacerse un hueco.

El sol parece querer hacerse un hueco.

Mirada atrás en la subida de la pista.

Mirada atrás en la subida de la pista.

El desvío hacia la lobera está marcado.

El desvío hacia la lobera está marcado.

La niebla nos engulle de camino a la lobera.

La niebla nos engulle de camino a la lobera.

Camino a la lobera.

Camino a la lobera.

Lobera.

Lobera.

Regresando al cruce sobre nuestros pasos, guiados por el GPS debido a la densidad de la niebla; nos enfrentamos a la empinada ladera (N) que lleva directamente a la cumbre del Alto del Caballo (1493m.). El brezo descubierto que pobla el cordal, nos percata del viento que vamos a tener que soportar en los próximos metros. El hielo lo cubre todo, el viento es helador y no vemos más allá de 20 metros; así que unas fotos al vértice geodésico y al buzón, y re-emprendemos la marcha.

Regresando de la lobera a la pala final.

Regresando de la lobera a la pala final.

Cima del Alto del Caballo.

Cima del Alto del Caballo.

El buzón da una idea del frío que hace.

El buzón da una idea del frío que hace.

Testigo de que estuvimos allí.

Testigo de que estuvimos allí.

Sufriendo el viento helador en la cima del Alto del Caballo.

Sufriendo el viento helador en la cima del Alto del Caballo.

Descendemos al collado de Nuestra Castaforma (1397m, NW); el cual nos separa del que es nuestro objetivo del día. Con la carretera a nuestra izquierda, remontamos por la cresta del cordal. Cuando la pendiente tumba de nuevo, aparece entre la niebla la base militar, como si de un barco fantasma se tratara… En ese momento me siento emocionado, no sé si por el hecho de alcanzar nuestro objetivo, o si por saber que tendremos un lugar donde guarecernos un rato del viento.

Camino al Picón Blanco.

Camino al Picón Blanco.

La base militar aparece entre la niebla.

La base militar aparece entre la niebla.

Visitamos los edificios, que dan lugar a que nuestra imaginación nos enseñe cómo vivían allí los militares; y decidimos acercarnos al extremo más occidental de la cima en busca de alguna panorámica, a la vez que pasamos por la cúspide de la montaña (1529m.). A continuación regresaremos a los edificios, resguardándonos en una sala que suponemos fue un centro de distribución eléctrica. Allí comemos algo protegidos del viento y reponemos fuerzas para el largo descenso.

En el interior de uno de los edificios.

En el interior de uno de los edificios.

Caminando entre los edificios.

Caminando entre los edificios.

Vamos al extremo más occidental del Picón Blanco.

Vamos al extremo más occidental del Picón Blanco.

Mirada atrás a la base.

Mirada atrás a la base.

En lo alto del Picón Blanco.

En lo alto del Picón Blanco.

Deseando que el sol gane la batalla a las nubes.

Deseando que el sol gane la batalla a las nubes.

Base militar del Picón Blanco.

Base militar del Picón Blanco.

Regresamos a la base a resguardarnos y comer algo.

Regresamos a la base a resguardarnos y comer algo.

Para la bajada buscamos la pista que desde la cima, hacia el sur, se dirige casi en línea recta hacia Espinosa. La niebla va desapareciendo según perdemos altura, y a su vez la nieve se va ablandando, convirtiendo el avance en algo tortuoso. A la altura del paraje de Haya Corva (1200m.), el camino gira a la izquierda y desciende al fondo del barranco de Mailo. Por la vertiente derecha del arroyo, terminaremos llegando a la carretera a la altura del Ferial de Espinosa; y ya solo nos quedará seguir a la izquierda hasta el centro del pueblo.

Cencelladas durante el descenso.

Cencelladas durante el descenso.

Entramos en el bosque a media bajada y abandonamos la niebla.

Entramos en el bosque a media bajada y abandonamos la niebla.

Justo después de este punto se gira a la izquierda.

Justo después de este punto se gira a la izquierda.

Tomamos camino al fondo del barranco.

Tomamos camino al fondo del barranco.

Llegando al ferial de Espinosa.

Llegando al ferial de Espinosa.

Quitanieves a la altura del ferial.

Quitanieves a la altura del ferial.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10265764

 

Regresamos al tiempo del manto blanco, para recordar una clásica circular por las montañas de Lunada. 9 kilómetros escasos y 600 metros de desnivel acumulado nos bastaron para recorrer la Peña Becerril, el Bustarejo, Peña Lusa y el Copete de la Tramasquera desde las cabañas de Lunada. Pero los números no nos deben engañar, ya que el terreno es abrupto y hay que solventar varias palas y canales; los cuales nos hicieron sudar más de lo esperado a mi y mi compañero J.M.Guinea.

Mapa.

Mapa.

Perfil.

Perfil.

ACCESO

En Espinosa de Los Monteros (Burgos) tomar la BU-570 dirección a Las Machorras. El punto de inicio se encuentra en el PK 4,5 de la carretera del puerto de Lunada (BU-571); donde encontraremos un espacio habilitado como parking junto a la carretera.

RECORRIDO

Cruzando la carretera, se adivina una pista tapada por la nieve (E); la mañana es fría y la nieve está dura, así que podemos arrancar sin raquetas. Pronto comenzamos a ascender y abandonamos la trazada de la pista en el momento que hace un giro a la derecha. Nosotros a la izquierda, remontamos una pala (NE) en busca del pasillo que se abre en medio de un pequeño bosque, bajo el peña Lusa ya.

Primeros pasos; el buen tiempo nos deja estudiar todas las cimas que recorreremos hoy.

Primeros pasos; el buen tiempo nos deja estudiar todas las cimas que recorreremos hoy.

Cubada Grande, Castro Valnera, Pico de La Miel y Picón del Fraile, unas montañas que nos acompañarán desde el comienzo de la ruta.

Cubada Grande, Castro Valnera, Pico de La Miel y Picón del Fraile, unas montañas que nos acompañarán desde el comienzo de la ruta.

En busca del pasillo que se abre entre el bosque.

En busca del pasillo que se abre entre el bosque.

Atravesamos el bosque siguiendo la inclinada ladera, unas balizas blancas y azules nos guían hasta que llegamos a un rellano que antecede a la Peña Becerril. Nuestra idea era meternos en el hoyo que hay en la cara sur de esta montaña y ascenderla por uno de los canales que hay en la pared; pero las condiciones nivológicas no son las necesarias. Por lo tanto, decidimos rodear la dolina y ascender por la pala que hay en la cara occidental de la montaña; disfrutando de las vistas sobre el Picón del Fraile. Una vez superado el repecho, alcanzamos la cima de Peña Becerril (1454m); donde un hito nos marca el punto culminante sobre el circo glaciar del Hondojón.

Seguimos marcas blancas y azules.

Seguimos marcas blancas y azules.

Caminamos hacia la dolina del Becerril.

Caminamos hacia la dolina del Becerril.

Acceso a Becerril tras la dolina.

Acceso a Becerril tras la dolina.

Zoom a la estación militar del Picón del Fraile.

Zoom a la estación militar del Picón del Fraile.

Subiendo la pala al Becerril.

Subiendo la pala al Becerril.

Cima de Becerril con Bustarejo detrás.

Cima de Becerril con Bustarejo detrás.

Panorámica desde Becerril hacia el Picón del Fraile.

Panorámica desde Becerril hacia el Picón del Fraile.

Panorámica hacia los Collados de Asón desde Becerril.

Panorámica hacia los Collados de Asón desde Becerril.

Hacia oriente se muestra ahora impenetrable nuestro siguiente objetivo: Bustarejo o Los Porrones. Bajaremos al collado que nos separa (Escalerucas) y rodearemos la montaña por el sur, a la vez que iremos ganando altura; para terminar encontrando la pala que se encuentra en medio de los dos Porrones. Remontamos la pala y subimos por un estrecho canal a nuestra izquierda, teniendo cuidado de no meter la pierna en los agujeros del karst; para terminar alcanzando la cima de Bustarejo Occidental (1514m). Volveremos a bajar después por el canal, para continuar avanzando junto al filo de la cresta y ascender rápidamente al Bustarejo Oriental (1516m). Desde aquí el Peña Lusa muestra una gran pared que lo convierte en perfecta atalaya defensiva.

Bajamos al collado que precede al Bustarejo.

Bajamos al collado que precede al Bustarejo.

Flanqueo para entrar a la pala de acceso.

Flanqueo para entrar a la pala de acceso.

Pala de acceso a los Porrones.

Pala de acceso a los Porrones.

Bustarejo Occidental.

Bustarejo Occidental.

Bajamos por el estrecho canal siguiendo nuestras huellas.

Bajamos por el estrecho canal siguiendo nuestras huellas.

Seguimos la cresta.

Seguimos la cresta.

La cima occidental desde la oriental.

La cima occidental desde la oriental.

Peña Lusa desde la cota principal de Bustarejo.

Peña Lusa desde la cota principal de Bustarejo.

Descendiendo por la pala que accedimos a Bustarejo, realizamos un flanqueo (derecha) hacia la cara occidental del Peña Lusa. Seguimos la inclinada ladera con cuidado de no resbalar, en busca de una roca solitaria que queda justo debajo del canal de acceso a la cima. Tras un breve descanso, arrancamos canal arriba asegurando cada paso con piolets y crampones; la mañana va avanzando y la nieve es cada vez más inestable. Subimos hasta el final del canal, donde nos encontramos con una serie de resaltes y terrazas a nuestra derecha, que superaremos sin gran dificultad para alcanzar la meseta superior. Tras superar una primera cota (1555m), se desciende a un pequeño collado desde donde se alcanza la cima en un par de minutos: Peña Lusa (1575m).

ladera inclinada para llegar al canal de acceso.

ladera inclinada para llegar al canal de acceso.

Canal de acceso a Peña Lusa.

Canal de acceso a Peña Lusa.

Aseguramos cada paso.

Aseguramos cada paso.

Las dos cimas de Bustarejo vistas desde la antecima de Peña Lusa.

Las dos cimas de Bustarejo vistas desde la antecima de Peña Lusa.

Cima principal de Peña Lusa desde la primera cota.

Cima principal de Peña Lusa desde la primera cota.

Buzón de Peña Lusa.

Buzón de Peña Lusa.

Foto de equipo en la cima.

Foto de equipo en la cima.

Disfrutando de las vistas en el objetivo principal del día.

Disfrutando de las vistas en el objetivo principal del día.

Tras haber disfrutado de nuestra cumbre principal y sus increíbles panorámicas, seguimos el cordal (SE); superando otra cota (1569m) y caminando por el caótico karst en busca de Las Tramasqueras. Llegaremos a un punto en el que la meseta cae en picado; a partir de aquí buscaremos el mejor camino para bajar, ayudados en contados momentos por algún hito. Teniendo que hacer uso en alguna ocasión del apoyo de las manos, llegamos al collado y nos dirigimos a la cercana cima del Copete de Las Tramasqueras (1454m.).

Resto del cordal de Peña Lusa desde la cima principal.

Resto del cordal de Peña Lusa desde la cima principal.

La meseta cae en picado hacia el collado.

La meseta cae en picado hacia el collado.

Peña Lusa desde el Copete.

Peña Lusa desde el Copete.

Vistas hacia las principales cimas de Lunada desde el Copete.

Vistas hacia las principales cimas de Lunada desde el Copete.

El siguiente paso es seguir el cordal hasta el Collado de La Tramasquera (1374m), donde tomaremos el camino de bajada (W) hacia el lugar donde dejamos el coche. Estamos a 1,5km de terminar la ruta, que los realizamos con las raquetas puestas debido al cambio del estado de la nieve. Al llegar al punto de partida, los niños se divierten con sus trineos con una sonrisa de oreja a oreja; igual a la que tenemos nosotros por haber disfrutado de un gran día de montaña con una meteo genial.

Paredes de La Inmunia en nuestro camino al collado de La Tramasquera.

Paredes de La Inmunia en nuestro camino al collado de La Tramasquera.

Un vistazo a las cimas que hemos recorrido en un momento de la bajada.

Un vistazo a las cimas que hemos recorrido en un momento de la bajada.

Llegando a nuestro punto de partida.

Llegando a nuestro punto de partida.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=9966116 

 

Una vez más me junto con Mikel, uno de mis mejores compañeros de aventuras. Nuestra idea principal era investigar el acceso del antiguo portillo de Angulo (Gorobel), pero debido al tiempo húmedo con el que nos encontramos, decidimos improvisar y realizar una ruta entorno a la cúspide de la Sierra Carbonilla: Peñota o Gurdieta. Sumando a esta cima la del Paredes, realizamos una vuelta circular en forma de 8, de 16km y 750 metros de desnivel positivo. En ella nos encontramos con un karst complicado pero sorprendente a la vez; ya que nos aguardarían tesoros como la Lobera de Gurdieta, vestigios de una antigua explotación de carbón y madera, un portillo olvidado como el de Los Tornos y otros rincones que deberíais descubrir vosotros mismos… Antes de seguir leyendo este reportaje, os recomiendo visitar la siguiente página, para que os situéis en la historia de esta montaña: http://arqytrad.blogspot.com.es/2009/07/gurdieta-el-monte-encantado.html

Mapa.

Mapa.

Perfil.

Perfil.

Partimos de la zona de aparcamiento que hay en lo alto del Puerto de Angulo (728m.), donde se encuentra un cartel informativo de Las Merindades (Burgos). Cruzando al otro lado de la carretera (NW) se toma una pista que nos ayuda a avanzar cómodamente en los primeros metros. Tras una cerrada curva a la derecha, se llega a una bifurcación en la continuamos por el sendero de la derecha (NE). El camino se difumina después, y avanzamos ayudados por nuestra intuición, a veces siguiendo surcos entre el brezo y otras veces por pasillos abiertos entre los cerrados bosques de hayas (N-NE).

Cartel de Las Merindades.

Cartel de Las Merindades.

Comenzamos caminando por pista.

Comenzamos caminando por pista.

Seguimos el pasillo abierto entre hayas.

Seguimos el pasillo abierto entre hayas.

Nuestra intuición no es mala, ya que llegamos a lo que parece ser un antiguo camino empedrado; que siguiéndolo hacia oriente, nos lleva al cortado de la sierra. Con Encima Angulo justo bajo nosotros, se abren algunos claros y disfrutamos de unas estampas un tanto fantasmagóricas. Durante unos metros seguimos pegados al acantilado, pero después el karst se vuelve complicado y decidimos intentar ir en línea recta hacia la cima del Paredes. Evitando varias simas en nuestro camino, llegamos a una alambrada que debemos cruzar. Más adelante nos encontramos con los restos de alguna borda, el único sentido que la encontramos es que la utilizaran para la explotación maderera; y luego salimos a campo abierto cerca de la cima ya. Tras buscar la cúspide, nos encontramos con el altivo vértice geodésico, al cual se accede por unas escaleras (Paredes, 1047m.).

Encontramos lo que parece un antiguo camino hacia el cortado.

Encontramos lo que parece un antiguo camino hacia el cortado.

Una parada para disfrutar de los claros.

Una parada para disfrutar de los claros.

Imágenes insólitas desde el cortado.

Imágenes insólitas desde el cortado.

Caminamos por un karst complicado.

Caminamos por un karst complicado.

Cruzamos la alambrada.

Cruzamos la alambrada.

Restos de una borda en medio de ninguna parte.

Restos de una borda en medio de ninguna parte.

Vértice de Paredes.

Vértice de Paredes.

Nuestra siguiente idea es ir hacia el portillo de Los Tornos; lo intentamos en línea recta, pero el bosque se cierra mucho; así que continuamos por campo abierto hacia la pista que rodea la montaña ( W ). Mientras observamos a lo lejos una torre de vigilancia, llegamos al camino y avanzamos por él hacia el collado entre el Paredes y el Cerro de Los Tornos (NE). Sorprendidos por el ruído de un aleteo, nos asomamos a una gran sima a nuestra derecha y vemos a una lechuza; y para nuestro asombro, se deja fotografiar con tranquilidad. Perdemos altura pasando junto a un depósito de agua, una charca y una fuente seca; y unos metros más adelante se llega a la bifurcación del collado. A la derecha el sendero por el que vamos a continuar hacia el portillo de Los Tornos, a la izquierda la pista por la que volveremos.

Puesto de vigilancia.

Puesto de vigilancia.

Seguimos la pista hacia el collado.

Seguimos la pista hacia el collado.

Cerca de la sima de la lechuza.

Cerca de la sima de la lechuza.

La lechuza se deja fotografiar.

La lechuza se deja fotografiar.

Llegando al depósito de agua.

Llegando al depósito de agua.

Fuente seca.

Fuente seca.

De camino nos topamos con los muros y el foso de la Lobera de Gurdieta; por allí guiaban los cazadores al lobo hasta que caía en el foso sin escapatoria alguna. Al llegar al portillo, observamos los restos de la maquinaria utilizada para descargar madera, por parte de la empresa papelera de Zalla a mediados del siglo pasado. Aquí se encuentra el sendero casi desaparecido que utilizaremos para bajar después; pero ahora seguiremos el cortado en busca de la cima del Gurdieta.

Lobera de Gurdieta.

Lobera de Gurdieta.

Restos de la estructura del descargadero de madera.

Restos de la estructura del descargadero de madera.

Avanzamos no muy rápido debido a la alta hierba, y después pasamos a dar saltos de losa en losa para evitar los agujeros del karst. La niebla en ocasiones nos deja ver los impresionantes cortados que tenemos junto a nosotros, mientras llegamos a la cima del Cerro de Los Tornos (1107m.). Unos 400 metros más adelante, nos volvemos a adentrar hacia la meseta para pasar por la cota 1115m., que en ocasiones ha sido confundida con la cima del Gurdieta. Esta zona resulta realmente complicada de caminar, y nos cuesta nuestro trabajo avanzar hacia el norte-noroeste en busca del prado que antecede a la cima de nuestro objetivo principal. Una vez en campo abierto ya, cruzamos la alambrada y superamos el contrafuerte situado frente a nosotros; llegando por fín a la cima de Peñota/Gurdieta (1126m.). Arriba dos buzones, uno oxidado con forma de casa y otro algo mejor conservado, hecho con una válvula. El tiempo parece que se alía con nosotros por unos segundos y nos deja disfrutar de las vistas sobre el Diente del Ahorcado.

Seguiremos el cortado paralelos al muro de la lobera.

Seguiremos el cortado paralelos al muro de la lobera.

Avanzamos junto al cortado.

Avanzamos junto al cortado.

Llegamos a la cota que a veces se ha confundido con el Gurdieta.

Llegamos a la cota que a veces se ha confundido con el Gurdieta.

Llegando al contrafuerte del Gurdieta.

Llegando al contrafuerte del Gurdieta.

Pequeño hueco abierto en la pared.

Pequeño hueco abierto en la pared.

Cima de Gurdieta.

Cima de Gurdieta.

La niebla nos da un respiro.

La niebla nos da un respiro.

Emprendemos el regreso descendiendo (SW) en busca del sendero que rodea estas montañas, y termina transformándose en la pista que seguimos desde el Paredes. Tras bajar del contrafuerte buscamos el paso habilitado que nos marca la entrada al sendero. Luego cruzaremos un prado y pasaremos a caminar por una cómoda calzada; que termina descendiendo al collado de la lobera. Desde ahí nos acercamos al portillo de Los Tornos (962m.) y seguimos el sendero, que en sus primeros metros desciende a la izquierda, pasando bajo el cable del sistema de descarga por un tramo un poco expuesto. Después gira a la derecha y desaparece entre el brezo; descendemos por donde mejor podemos buscando surcos y pasamos sobre una zona por la que corre el agua bajo nuestros pies. Una vez superados estos metros, se vuelve a encontrar el sendero, que baja a los pies del muro donde se suele formar una cascada. A partir de aquí continuamos perdiendo altura paralelos al arroyo, por su margen derecha. Al llegar a un pilón de agua, nos topamos con la senda que sale a la carretera del puerto de Angulo; cerca del PK 35.

Cruzando el paso habilitado.

Cruzando el paso habilitado.

El sendero se convierte en pista.

El sendero se convierte en pista.

Portillo de Los Tornos.

Portillo de Los Tornos.

Corto paso expuesto.

Corto paso expuesto.

Descendemos entre el brezo.

Descendemos entre el brezo.

Pasamos junto a la cascada.

Pasamos junto a la cascada.

Hayas trasmochas en el barranco de Los Tornos.

Hayas trasmochas en el barranco de Los Tornos.

Seguimos el cauce.

Seguimos el cauce.

Abrevadero.

Abrevadero.

Vista del portillo desde la carretera.

Vista del portillo desde la carretera.

Aunque es raro, toca terminar la ruta subiendo. Seguimos la carretera y antes de entrar en el túnel tomamos a la izquierda la pista del antiguo puerto. Abandonado por los continuos derrumbes, este tramo nos ofrece bonitas perspectivas de la cascada de San Miguel. Y así tras haber vivido una bonita aventura, llegamos al punto donde dejamos el coche, contentos de haber descubierto rincones tan singulares, a muy poca distancia de casa.

Mirada atrás desde la carretera del puerto.

Mirada atrás desde la carretera del puerto.

Continuamos por la carretera antigua.

Continuamos por la carretera antigua.

Cascada de San Miguel.

Cascada de San Miguel.

Llegando al final del recorrido.

Llegando al final del recorrido.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8989885

Kepa F., antiguo compañero de trabajo, me propone que le lleve a una interesante salida de montaña. Intento pensar en un lugar relativamente cercano, pero poco conocido por la gente; e inmediatamente se me viene una idea a la cabeza: subir al Peñalba de Lérdano por el Portillo de Avellaneda y bajar por el portillo de Lérdano, visitando las cuevas de Santa Cecilia y Lérdano y el monolito del As de Bastos. Su hermano nos acompañará en esta aventura también; en la que afrontaremos un desnivel de casi 1000 metros en apenas 13,5km. La Sierra Magdalena o Montes de La Peña no son fáciles de caminar, pero realmente nos sorprenderán…

Mapa.

Mapa.

Perfil de la ruta.

Perfil de la ruta.

La Aldea de Anzó (515m.), en pleno Valle de Mena, es nuestro punto de partida. Dejando el coche junto a la iglesia, tomamos la pista que asciende suavemente al suroeste; dirigiéndose hacia las paredes de la sierra. La cueva de Santa Cecilia, perforando la parte baja de la pared, nos sirve de referencia para seguir el camino que avanza en perpendicular con respecto a los Montes de La Peña. Poco a poco la pendiente se acentúa y terminamos abandonando el claro sendero, para seguir los hitos que nos llevan directamente a la cueva por una empinadísima ladera.

Curioso banco en el pueblo.

Curioso banco en el pueblo.

Seguiremos los hitos por una fuerte pendiente.

Seguiremos los hitos por una fuerte pendiente.

Último tramo de la ladera antes de llegar a la cueva.

Último tramo de la ladera antes de llegar a la cueva.

Al llegar a la cueva de Santa Cecilia (990m), unas vacas que están en su interior se asustan y salen en estampida… la verdad que no sé quién se asustó más, si ellas o nosotros… Entramos al interior para investigar un poco, aunque es una cueva que tampoco tiene mucho que mostrar. Tras salir de élla, pegados a la pared, avanzamos por donde mejor podemos hacia poniente; es un tramo bastante incómodo debido a la inclinación de la ladera y la alta hierba. Tras casi un kilómetro, se alcanza la brecha abierta en la pared, por la que se asciende al portillo de Avellaneda. Aunque el acceso evidente parezca ser por el canal de la derecha, hay que ir hacia el de la izquierda; ya que si no nos meteríamos en un canal con una salida final muy estrecha y vertical. De esta forma por el canal de la izquierda llegamos a un primer resalte, que se supera por una bira herbosa; para después llegar a otro resalte en el que hay una clavija que utilizaremos a modo de peldaño. A continuación vienen unas sencillas trepadas en las que nos ayudaremos de las manos y una vez superadas terminamos llegando al portillo, donde un viento helador nos da la bienvenida.

Los hermanos Fuertes en la cueva de Santa Cecilia.

Los hermanos Fuertes en la cueva de Santa Cecilia.

Salida de la cueva desde el interior.

Salida de la cueva desde el interior.

La progresión hacia el portillo es incómoda.

La progresión hacia el portillo es incómoda.

La brecha se divide en dos canales, nosotros por el de la izquierda.

La brecha se divide en dos canales, nosotros por el de la izquierda.

Clavija en paso clave.

Clavija en paso clave.

Vistas al Valle de Losa.

Vistas al Valle de Losa.

Decidimos ponernos las chaquetas y aprovechamos para comer y beber algo. Unos metros más adelante encontramos la salida del canal derecho de Avellaneda; parece complicadilla, así que mejor subir por donde lo hemos hecho nosotros. Retomamos la marcha poniendo rumbo al Peñalba de Lérdano; para ello decidimos avanzar a media ladera en vez de hacerlo por la cresta, ya que no vamos a tener vistas y además nos encontraríamos con algún destrepe. Este tramo se hace sin un sendero aparente y resulta un tanto pesado; pero lo único que tenemos que hacer es ir manteniendo la altitud para no tener problemas de orientación (W-SW). Tras superar un pequeño bosque salimos a la base rocosa del Peñalba, donde se encuentra el conocido gendarme del As de Bastos. A partir de aquí toca ascender de nuevo (NW), dejando el monolito a nuestra izquierda y siguiendo el evidente sendero que lleva hasta la cima. Al llegar arriba (Peñalba de Lérdano, 1244m.), nos encontramos un buzón del Tajahierro y otro del Larrañeta; además del vértice geodésico.

Salida complicada del canal derecho.

Salida complicada del canal derecho.

Mirada atrás al tramo recorrido desde el portillo de Avellaneda.

Mirada atrás al tramo recorrido desde el portillo de Avellaneda.

Base rocosa; a la derecha el As de Bastos.

Base rocosa; a la derecha el As de Bastos.

Llegamos al As de Bastos.

Llegamos al As de Bastos.

Bonita silueta la del monolito.

Bonita silueta la del monolito.

Foto de equipo en la cima.

Foto de equipo en la cima.

Panorámica al Valle de Mena.

Panorámica al Valle de Mena.

Aguantamos un rato en la cima esperando a ver si levanta la niebla, para disfrutar de la gran panorámica que hay sobre los Valles de Mena y Losa mientras comemos un aperitivo. Como no levanta, continuamos hacia el portillo de Lérdano (W-SW) por un sendero que lleva hasta el mismo collado (1136m.). Aquí tomamos el sendero de bajada (N-NW), el cual pasa junto a la boca de la cueva de Lérdano tras un centenar de metros. Hay que estar atentos si queremos visitarla, ya que la entrada se encuentra tras unos arbustos. Así que nos colocamos los frontales y nos adentramos en una primera sala en la que observamos alguna colada y curiosas formaciones, además de varios murciélagos descansando en la amplia bóveda. A continuación volvemos hacia la entrada, donde se encuentra la entrada a otra sala por una rampa. Tras un pequeño destrepe junto a una columna, encontramos el agujero que da acceso a la sala principal, para lo cual habría que rapelar. Al otro lado se ve una impresionante columna.

Seguimos el sendero hacia el portillo de Lérdano.

Seguimos el sendero hacia el portillo de Lérdano.

Entrada a la cueva de Lérdano.

Entrada a la cueva de Lérdano.

Encontramos una gran bóveda en el interior.

Encontramos una gran bóveda en el interior.

Murciélago.

Murciélago.

Coladas.

Coladas.

No deja de sorprendernos esta cavidad.

No deja de sorprendernos esta cavidad.

Impresionante columna en el acceso de la sala principal.

Impresionante columna en el acceso de la sala principal.

Tras recorrer todo lo que se puede recorrer en la cueva sin material, salimos de ella y seguimos el sendero de bajada, que se adentra en el bosque de hayas. Poco a poco el camino va girando al E-NE y terminamos abandonando el hayal a la altura de una campa con helechos. Cruzando la alambrada tomamos el sendero que lleva a El Vigo; allí seguiremos la pista unos metros a la derecha hasta encontrar otro camino, que a nuestra derecha, lleva de vuelta a Anzó. Mientras avanzamos por este cómodo camino sin apenas desnivel, observamos los Montes de la Peña sobre nosotros, adivinando el recorrido que hemos realizado. Buena ruta en buena compañía.

Descendemos por el hayedo.

Descendemos por el hayedo.

Una mirada al Tres Dedos al salir del bosque; se aprecia el corte del portillo de Avellaneda.

Una mirada al Tres Dedos al salir del bosque; se aprecia el corte del portillo de Avellaneda.

Despeja cuando salimos al descampado.

Despeja cuando salimos al descampado.

Por el camino que nos llevará de vuelta a Anzó.

Por el camino que nos llevará de vuelta a Anzó.

Mirada atrás a los Montes de la Peña cuando estamos finalizando la ruta.

Mirada atrás a los Montes de la Peña cuando estamos finalizando la ruta.

Llegamos a Anzó.

Llegamos a Anzó.


 

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8663962

Esta ruta es la realizada en la marcha social de Mendiko Lagunak del 2.014; que como no pude ir y me pareció una ruta muy interesante, la realicé “a posteriori” con el amigo Kepa. Una vez más recorreremos las tierras de nuestra querida Sierra Salvada o Gorobel; conociendo el portillo de Abate, la cueva de Los Araos y la cueva del Hayal de Curtiveranos. Una circular de unos 14,5km y +750m. en la que disfrutaremos de vistas vertiginosas; y en la que no nos tendremos que olvidar el frontal para recorrer los 470 metros de la cueva de Curtiveranos.

Mapa de la ruta.

Mapa de la ruta.

Ortofoto.

Ortofoto.

Perfil del recorrido.

Perfil del recorrido.

Nuestra ruta parte de territorio burgalés, de Encima Angulo (480m.); un pueblo cercano al puerto de Angulo. Al llegar a la entrada del pueblo por la carretera A-3630, encontramos un pequeño hueco donde dejar el coche. Comenzaremos atravesando el pueblo en dirección suroeste, para salir por la pista que se dirige hacia el barranco formado por la cascada de San Miguel El Viejo. Así daremos un rodeo con la intención de disfrutar de mejores vistas sobre este fenómeno geológico, siguiendo la pista a la izquierda cuando gira para cruzar sobre el arroyo; aunque no es realmente necesario.

Al aparcar el coche nos damos cuenta de que la niebla nos acompañará en parte del recorrido.

Al aparcar el coche nos damos cuenta de que la niebla nos acompañará en parte del recorrido.

Seguimos la pista tras atravesar Encima Angulo.

Seguimos la pista tras atravesar Encima Angulo.

A continuación la pista gira al noreste y gana altura hacia Haedo de Angulo (513m.); entramos por la iglesia y al llegar al último caserío la pista se convierte en una antigua calzada. Cruzaremos una langa después y nos adentramos en un sombrío pero impresionante hayal (E-SE). Cuando llevamos unos 3,5km de ruta, un camino se bifurca a nuestra derecha y comienza a ganar altura (W-SW); esta es nuestra elección. Siguiendo este camino hasta su final, ganaremos altura de una forma progresiva; hasta terminar saliendo del hayal a pocos metros de los verticales muros de la cara norte de la sierra.

Pasamos junto a la iglesia de Haedo Angulo.

Pasamos junto a la iglesia de Haedo Angulo.

Abandonando la pista entramos en una antigua calzada.

Abandonando la pista entramos en una antigua calzada.

Entramos en un impresionante hayal.

Entramos en un impresionante hayal.

En esta bifurcación continuamos a la derecha.

En esta bifurcación continuamos a la derecha.

Y comenzamos a ganar altura.

Y comenzamos a ganar altura.

Tras algún zig-zag la pendiente se acentúa.

Tras algún zig-zag la pendiente se acentúa.

Ahora el terreno se encuentra dominado por altas hierbas (atentos a las garrapatas en verano) en una inclinadísima ladera; que dificultan bastante la progresión. Deberemos seguir ganando altura hacia la pared a la vez que avanzamos hacia el suroeste. De esta forma encontraremos los rastros del sendero colgado que lleva hacia el portillo de Abate. Hoy nos ha tocado día de niebla y apenas nos damos cuenta; pero nos encontramos en un sendero bastante expuesto; donde las vistas son impresionantes en día despejado. Cruzamos una alambrada y disfrutamos del tramo más interesante de este camino; vamos rodeando la sierra hacia el sur y pasamos a una ladera algo menos expuesta, con el Salto de San Miguel frente a nosotros ya.

Al salir del bosque, entramos en una herbosa ladera para arrimarnos a las paredes.

Al salir del bosque, entramos en una herbosa ladera para arrimarnos a las paredes.

Encontramos el sendero del portillo de Abate.

Encontramos el sendero del portillo de Abate.

Vamos rodeando la peña poco a poco.

Vamos rodeando la peña poco a poco.

Aunque a nuestra izquierda divisamos algún canal que nos serviría para atajar hacia el Urieta, continuamos hacia las cercanas paredes que tenemos de frente (S). Vemos como un sendero de cabras avanza bajo las mismas, decido seguirlo mientras Kepa se queda en este punto; y termino llegando a la cueva de Araos. Parece ser que se trata de una cueva sepulcral de unos 300 metros de longitud, ya habitada en la prehistoria. En este blog podéis ampliar la información: http://sierrasalvada.blogspot.com.es/2014/01/cueva-de-araos.html Como Kepa se había quedado atrás, en esta ocasión decido no adentrarme más que unos pocos metros en la cueva y vuelvo a donde le dejé.

Vemos algún canal que nos serviría para atajar hacia Urieta.

Vemos algún canal que nos serviría para atajar hacia Urieta.

Avanzamos hacia las paredes que tenemos frente a nosotros.

Avanzamos hacia las paredes que tenemos frente a nosotros.

Seguimos el sendero que va bajo estas paredes.

Seguimos el sendero que va bajo estas paredes.

Nos vamos acercando a la cueva de Araos.

Nos vamos acercando a la cueva de Araos.

Entrada a la cueva de Araos.

Entrada a la cueva de Araos.

Panorámica desde la entrada de la cueva.

Panorámica desde la entrada de la cueva.

Una mirada al exterior desde el interior de la cueva.

Una mirada al exterior desde el interior de la cueva.

No es complicado adentrarse en la cueva.

No es complicado adentrarse en la cueva.

Curiosos salientes bajo nosotros.

Curiosos salientes bajo nosotros.

Una vez junto con mi compañero de nuevo, avanzamos sobre las paredes que llevan a la cueva y giramos hacia el Este; progresando por una hoyada en la que seguimos una hilera de antiguas repisas de carboneras. A continuación salimos a campo abierto con la loma del Urieta frente a nosotros; solo tendremos que buscar la cota más alta para terminar llegando al buzón colocado por el Gasteiz en el 96 (Urieta, 1.117m.).

Al levantarse las nubes vemos la Sierra Carbonilla y Montes de La Peña.

Al levantarse las nubes disfrutamos de las vistas del cordal que se extiende al Oeste.

Avanzamos entre carboneras.

Avanzamos entre carboneras.

Parte de la fauna que podremos encontrar.

Parte de la fauna que podremos encontrar.

Por campo abierto hacia el Urieta.

Por campo abierto hacia el Urieta.

Foto de cima con el buzón del Urieta.

Foto de cima con el buzón del Urieta.


La ruta continúa hacia oriente; intentamos mantener la altura hasta llegar al comienzo del Hayal de Curtiveranos; situado sobre el portillo de Aro. Comenzamos entonces a descender paralelos a una alambrada, entre un caos de rocas cubiertas de musgo y hayas, y cuando llegamos a la cota de 1.050m. giramos a la izquierda en busca de la entrada de la cueva de Curtiveranos. Nos colocamos los frontales y la humedad nos engulle al adentrarnos en la cavidad; apenas sirve de nada utilizar los flashes de nuestras cámaras por el reflejo de las gotas microscópicas. Se trata de una amplia galería tapizada con resbaladizas rocas, impresionante a pesar de no tener enrevesadas formaciones; y sin peligro de pérdida, ya que tras unos 470m. saldremos a la boca situada en la ladera norte de la sierra.

Las nubes juegan a dibujar curiosas formaciones.

Las nubes juegan a dibujar curiosas formaciones.

Encontramos esta sima en nuestro camino.

Encontramos esta sima en nuestro camino.

Panorámica hacia el Aro en nuestro camino hacia Curtiveranos.

Panorámica hacia el Aro en nuestro camino hacia Curtiveranos.

Llegamos al inicio del hayal de Curtiveranos.

Llegamos al inicio del hayal de Curtiveranos.

Las rocas se encuentran cubiertas por un manto verde.

Las rocas se encuentran cubiertas por un manto verde.

Encontramos la cueva de Curtiveranos.

Encontramos la cueva de Curtiveranos.

La boca de entrada es amplia.

La boca de entrada es amplia.

Toda la cueva es una enorme galería.

Toda la cueva es una enorme galería.

Caminamos con cuidado de no resbalar.

Caminamos con cuidado de no resbalar.

Bonita colada.

Bonita colada.

Vamos llegando a la salida.

Vamos llegando a la salida.

Esta boca es un poco más pequeña que por la que entramos.

Esta boca es un poco más pequeña que por la que entramos.

La boca se estrecha en su salida y mezclamos un cúmulo de sensaciones al salir de la cueva. La sensación de libertad al disfrutar de las asombrosas vistas, se mezcla con la del contraste de la humedad interior y el bochorno exterior. Pero hay que dejar el éxtasis de lado y continuar bajando por la herbosa ladera que nos rodea. Una vez más ojo con las garrapatas y de no llegar rodando al sendero que hay bajo nosotros. Seguimos el camino hasta llegar a una torrentera; en este punto decidimos bajar directamente bosque a través por una empinadísima ladera. Terminamos llegando a un antiguo camino, seguramente utilizado para la explotación de las hayas antaño; y este nos llevará hasta el camino que asciende de Haedo al portillo de Aro. Una vez en este camino, perteneciente al Camino Real de La Sopeña; solo nos queda regresar a Haedo y allí antes de llegar a la iglesia, tomar a la derecha el sendero que ataja hacia Encima Angulo; nuestro punto de partida.

Mezcla de sensaciones al salir de la cavidad.

Mezcla de sensaciones al salir de la cavidad.

Salida de la cueva.

Salida de la cueva.

El camino del portillo de Aro visto desde la salida de la cueva.

El camino del portillo de Aro visto desde la salida de la cueva.

Tras bajar unos metros así se ve el lugar por el que hemos salido de la cueva.

Tras bajar unos metros así se ve el lugar por el que hemos salido de la cueva.

Seguimos el maltrecho sendero hacia la torrentera.

Seguimos el maltrecho sendero hacia la torrentera.

Justo antes de la torrentera bajamos bosque a través.

Justo antes de la torrentera bajamos bosque a través.

La bajada es bastante fuerte.

La bajada es bastante fuerte.

Encontramos lo que parece un antiguo camino tapado por la hojarasca.

Encontramos lo que parece un antiguo camino tapado por la hojarasca.

Bajamos en busca del camino inicial.

Bajamos en busca del camino inicial.

Enlazamos con el camino que viene de Haedo Angulo.

Enlazamos con el camino que viene de Haedo Angulo.

Encontramos fresas silvestres al llegar a Haedo.

Encontramos fresas silvestres al llegar a Haedo.

Volvemos sobre nuestros pasos.

Volvemos sobre nuestros pasos.

Atajamos por el camino que hay a nuestra derecha antes de la iglesia.

Atajamos por el camino que hay a nuestra derecha antes de la iglesia.

Vistas hacia Aro al llegar a Encima Angulo.

Vistas hacia Aro al llegar a Encima Angulo.

Es una ruta que, os aseguro, os sorprenderá. Mil gracias a Mendiko Lagunak por compartirla.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7742990

La nieve se estaba portando bien con la zona de Lunada a finales de noviembre, comienzos de diciembre; así que como tenía la ocasión de quedar con Jose, esta vez nos decantamos por subir al Castro Valnera por el conocido canal de “El Tubo”. La idea era completar una circular mañanera pero que tuviera buen ambiente invernal, y esta circular de 10,5km y 750 metros de desnivel positivo cumplía con las expectativas; a pesar del fuerte viento que sufriríamos al salir del canal…

Mapa de la circular.

Mapa de la circular.

Perfil, se aprecia que la pendiente es pronunciada.

Perfil, se aprecia que la pendiente es pronunciada.

En el PK 3 del puerto de Lunada se encuentra el cruce que lleva a las brañas del Bernacho; nosotros seguimos esta pista durante unos 800 metros para aparcar el coche (1.050m.) poco antes de donde comenzaba a haber nieve. El comienzo de la ruta nos lleva por la pista (W-SW) que atraviesa el valle de Valnera; para después por el camino de las cabañas del Bernacho comenzar a ganar altura hacia el collado que se crea entre el Pico de La Miel a nuestra derecha y el Castro Valnera a la izquierda.

Los primeros metros se hacen por la pista que va al Bernacho.

Los primeros metros se hacen por la pista que va al Bernacho.

Nos vamos acercando al Bernacho.

Nos vamos acercando al Bernacho.

Las brañas.

Las brañas.

Bordeamos el bosque dejándolo a nuestra izquierda, y tras él vemos un curioso ojo natural, conocido como el Ojo del Buitre. Los esquiadores suelen bajar en ocasiones desde el Tubo por aquí, pero nosotros seguiremos avanzando hasta la cota de 1.200 metros; donde encontraremos una ladera algo más tumbada a nuestra izquierda (W) por la que acceder al Tubo. Aquí decidimos ponernos los crampones y sacar el piolet, ya que la pendiente comienza a ser acentuada.

El camino va junto al bosque.

El camino va junto al bosque.

El Ojo del Buitre.

El Ojo del Buitre.

Ya vemos la pala por la que subiremos para buscar la entrada al Tubo.

Ya vemos la pala por la que subiremos para buscar la entrada al Tubo.

Mirada atrás desde la pala.

Mirada atrás desde la pala.

En la subida de la pala con el Pico de La Miel detrás.

En la subida de la pala con el Pico de La Miel detrás.

La pendiente es pronunciada.

La pendiente es pronunciada.

Tras superar la ladera, debemos estar atentos, porque siguiendo de frente entraríamos en un canal paralelo al Tubo. Para coger nuestro canal, haremos un breve flanqueo a la izquierda (S); teniendo cuidado porque el hielo comienza a hacer acto de presencia por lo sombría que es esta zona. Al llegar al comienzo del canal nos damos cuenta de por qué le llaman “Tubo”; tiene una perfecta forma de “U”. Así pues comenzamos el ascenso del canal (SW), que a medida que vamos avanzando tiene más pendiente. Intentando evitar las zonas más heladas, llegamos a un punto en el que tenemos dos opciones: seguir de frente por el amplio canal del Tubo, o tomar una salida por un canal con mayor pendiente a nuestra izquierda. Nosotros optamos por la última, ya que parece haber menos hielo y es más “pindia”.

Tras el flanqueo vamos entrando en el canal.

Tras el flanqueo vamos entrando en el canal.

Está claro por qué lo llaman Tubo.

Está claro por qué lo llaman Tubo.

Llegamos al punto de las dos opciones, nosotros por el canal de la izquierda.

Llegamos al punto de las dos opciones, nosotros por el canal de la izquierda.

Vista atrás antes de entrar en el canal de salida.

Vista atrás antes de entrar en el canal de salida.

Foto desde la salida del canal, se aprecian las zonas heladas.

Foto desde la salida del canal, se aprecian las zonas heladas.

Al salir del canal casi medio kilómetro después de que entramos en El Tubo, el viento sopla de una forma arrolladora. Aún así la buena visibilidad nos deja disfrutar del Castro Valnera y retomamos la marcha hacia el cordal somital (W). Tras superar una dura pala remontamos sobre la cresta y la seguimos hacia el promontorio rocoso sobre el que se sitúa la cima (SW). Antes de llegar al farallón, el hielo se apodera del suelo y toda precaución es poca; parece cristal. El último obstáculo antes de alcanzar la cima es una breve trepada (I) que nos deja a escasos metros del buzón (Castro Valnera 1.718m.). La panorámica desde la cima es de las mejores del lugar, ya que podemos observar la Cantabria Oriental, todas las grandes cimas de Lunada, Gorbea, la Sierra de La Demanda, Montes de la Peña, Cubada Grande, Sierra de Guzmántara, e.t.c.

Ya vemos el Castro, ahora a la derecha hacia la cresta.

Ya vemos el Castro, ahora a la derecha hacia la cresta.

Amplia panorámica tras salir del canal.

Amplia panorámica tras salir del canal.

Montados sobre el cordal somital.

Montados sobre el cordal somital.

No nos queda nada ya.

No nos queda nada ya.

El viento sopla con fuerza. Foto de J.M. Guinea

El viento sopla con fuerza. Foto de J.M. Guinea

Vértice.

Vértice.

Buzón del Castro Valnera.

Buzón del Castro Valnera.

El que suscribe en la cima. Foto de J.M. Guinea.

El que suscribe en la cima. Foto de J.M. Guinea.

Vistas hacia el Picón del Fraile y las demás cimas de Lunada.

Vistas hacia el Picón del Fraile y las demás cimas de Lunada.

Una panorámica desde la cima hacia el Cubada Grande.

Una panorámica desde la cima hacia el Cubada Grande.

El viento no nos da mucha calma, así que toca iniciar el descenso, buscando a unos metros del vértice geodésico un paso que nos permite bajar de la plataforma somital. Atravesamos la amplia ladera innivada para perder altura hacia el collado que nos separa del Cubada Grande (S-SE). Al llegar al final de la ladera, el paso más cómodo se encontrará a nuestra derecha, dejándonos unos metros más bajos que El Collado hacia el Oeste. Así pues caminamos hacia oriente para llegar al collado (1.444m.) y comenzamos a bajar hacia el Bernacho por la ladera derecha (E-NE).

Bajando de la cima.

Bajando de la cima.

Vamos perdiendo altura hacia el Cubada Grande.

Vamos perdiendo altura hacia el Cubada Grande.

El Cubada resulta cada vez más grande.

El Cubada resulta cada vez más grande.

Vemos de frente la Capía según buscamos el mejor paso hacia el collado.

Vemos de frente la Capía según buscamos el mejor paso hacia el collado.

Ya casi estamos en el collado que separa el Castro Valnera del Cubada Grande.

Ya casi estamos en el collado que separa el Castro Valnera del Cubada Grande.

Un poco de zoom hacia la zona del Peña Lusa.

Un poco de zoom hacia la zona del Peña Lusa.

Desde el collado, bajaremos por la ladera derecha.

Desde el collado, bajaremos por la ladera derecha.

El Bernacho queda bajo nosotros ya.

El Bernacho queda bajo nosotros ya.

Una última mirada al collado desde el que hemos bajado.

Una última mirada al collado desde el que hemos bajado.

Al llegar a las cabañas del Bernacho, pasamos junto a una charca helada y regresamos a la pista que lleva de vuelta a Lunada. Así pues, desde aquí sólo tenemos que desandar nuestros primeros metros; mientras el viento ha cesado y el sol comienza a calentar…

Volvemos al Bernacho.

Volvemos al Bernacho.

Charca helada.

Charca helada.

El track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6180760